sábado 30 de mayo 2015 | 13:40

Abandonar el fumar después de un infarto prolonga la vida

Salud | jue, 31-dic 13:59 Por: Servicios DH

Nueva York.- Nunca es tarde para dejar de fumar: un estudio revela que quien sobrevive a un infarto y abandona la adicción vive más que quien conserva el hábito tras un ataque cardíaco.

El seguimiento de más de 1.500 sobrevivientes durante 13 años demostró también una ventaja de supervivencia en los fumadores que disminuyeron la cantidad de cigarrillos.

Los autores del estudio, efectuado en Israel, hallaron que las personas con un primer infarto que dejaban de fumar tenían un 37 por ciento menos riesgo de morir durante la investigación que las que seguían con el hábito.

Los sobrevivientes que nunca habían fumado tenían un 43 por ciento menos riesgo de morir que los que seguían fumando. En tanto, los pacientes que alguna vez habían dejado de fumar antes del infarto tenían la mitad del riesgo de morir que los que nunca habían suspendido la adicción.

Los resultados, publicados en Journal of the American College of Cardiology, destacan la importancia de ofrecerles a los pacientes infartados asesoramiento para dejar de fumar.

"Los fumadores que tuvieron un infarto deberían recibir intervenciones para ayudarlos a dejar de fumar", escribió el equipo de Yariv Gerber, de la Universidad de Tel Aviv.

El estudio incluyó a 1.521 personas mayores de 65 años atendidas por un primer infarto en uno de ocho hospitales israelíes en 1992 y 1993. El 27 por ciento nunca había fumado, el 20 por ciento era ex fumador y más de la mitad era fumador. Luego del alta hospitalaria, la mayoría de los fumadores trató de abandonar el cigarrillo; el 35 por ciento logró la abstinencia en los siguientes 10 a 13 años.

Durante los 13 años que duró el estudio, murieron 427 pacientes. El riesgo fue más alto en los que seguían fumando, aún tras considerar factores como la obesidad, la actividad física, la educación, el ingreso y la salud general.

Aunque lo mejor fue abandonar el cigarrillo, los que disminuyeron la cantidad de cigarrillos consumidos también mejoraron su perfil. En ellos, el riesgo de morir disminuyó un 11 por ciento por cada cinco cigarrillos diarios menos.

El nivel de cesación tabáquica en el estudio, con más de un tercio abstinente durante por lo menos una década, fue alto, si se lo compara con el nivel normal entre los fumadores, e igual que en estudios previos sobre sobrevivientes de infartos.

Los autores señalan también que los beneficios de la cesación tabáquica, ya sean antes o después de un infarto, son por lo menos tan grandes como los de otras terapias comunes para prevenir otros problemas cardíacos, como la reducción del colesterol y el uso de aspirina y betabloqueantes para disminuir entre un 15 y un 19 por ciento el riesgo de muerte.

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