viernes 28 de noviembre 2014 | 16:25

“No se trata de polarizar la bondad o la maldad del ser humano”

Entrevistas, * | vie, 24-feb 18:03 Por: Patria Vizcaíno y Mercedes Alonso

Jit Manuel Castillo de la Cruz

Una novela apasionante ha aparecido en los escenarios culturales del país. Se trata del libro del padre Jit Manuel Castillo de la Cruz,  titulado: Apócrifo de Judas Izcariote,  “bien escrita, llamada a ser parte de la buena novelística dominicana”, según criterio de Marcio Veloz Maggiolo, quien señala con certeza: “…la osadía con la que trata hechos fundamentales en la vida de Jesús y Judas”.

 

Basada estructuralmente en el padre nuestro, propone  llevar al lector esperanza, alternativa y propuesta de salvación, tal y como confiesa a DominicanosHoy Castillo de la Cruz, quien desentraña con maestría peculiar “una narrativa madura, capaz de transportarnos hacia otra época, al tiempo que nos adentra en los sentimientos y la sicología de unos personales complejos, que van con pasos zigzagueantes entre el bien y el mal”.

 

- Entonces, padre: ¿Judas Izcariote: bueno o malo?

 

“Detrás de esa pregunta  hay otra: ¿es el ser humano, bueno o malo?  Yo creo que hay algo de ambos. Precisamente, la búsqueda de la ambigüedad,  de las dificultades de corregirnos en una realidad compleja, tomando decisiones e intentando descubrir lo que Dios quiere de nosotros, buscando que nuestros sueños coincidan con los sueños de Dios, son las respuestas que laten ante tantas preguntas. No se trata de polarizar la bondad o la maldad del ser humano, si no ver esa  diversidad que tan interesante nos hace”.

 

- ¿Por qué Judas Izcariote: con z, en vez de con s?

 

“Uno de los elementos que hemos querido destacar en este libro,  por el contenido histórico en que se fundamenta, es la búsqueda de la mayor cercanía  del sonido de las palabras; sobre todo  de los nombres topográficos con el original hebreo, griego o arameo. Tratándose del caso de  Judas Iscariote, se refiere al grupo de los sicarios  del sur de Judea. Es que busco lo más posible respetar  la fonética hebrea, por eso es la “z”, en vez de la “s”.

 

-¿Un elegido, o un traidor?

 

“Las posturas sobre Judas Izcariote  se han caracterizado por quienes  lo defienden a  ultranza  y otros que lo condenan sin juicio. El camino que  he elegido, pues creo que es el del ser humano,  es plantear que no siempre lo que elegimos en la vida se  puede enfrentar unilateralmente, ni  tenemos la claridad para tomar las decisiones en todos los momentos. Son precisamente ese conjunto de ideas las que acompañan la trama del texto”.

 

-¿Qué tanto es falso lo que escribió Judas Izcariote  o no?

 

“En la literatura bíblica el término apócrifo es un vocablo técnico. Están los libros canónicos que son los reconocidos por la iglesia, para ser leídos públicamente en el culto. Existen también los textos Deuterocanónicos y otros que la iglesia consideró que no eran propios para ser leídos en el culto, pues  podrían tener algunas exageraciones, pues algunos elementos no estaban completamente definidos en esos inicios.

 

“Por tanto, se podría prestar a una doble interpretación en algunos aspectos importantes, que en ese momento la iglesia entendía que eran definitivos  para la fe”.

 

-¿Con estos textos se podría perturbar la fe?

 

“Hace 10 años que estoy  en el proceso de escritura  de este libro,  una de las grandes dificultades  que tenía es ese debate interior: el hecho de si podía este texto afectar la fe de las personas, o no.

 

“Leyéndome, descubrí que ir escribiéndolo  me ha ayudado  a madurar mi propia fe. Pero, aclaro que para aquellas persona que tienen una fe infantil, si puede  ocasionar una crisis”.

 

El padre Jit Manuel Castillo de la Cruz ejerce su sacerdocio en la  Parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Villla Duarte, ganador de premios de poesía, con maestrías en divinidad y una  intensa historia cultural y religiosa, esta es su primera novela: “llamada a ser parte de la buena novelística dominicana”, afirma Veloz Maggiolo y resulta reconfortante y vaticinador que un religioso de su talla ponga un tema tan controvertido y profundo en la palestra de las reflexiones.

 

Como un aporte  que “lleva la esperanza encarnada en la crisis, capaz de convertirse en alternativa y propuesta de salvación”, cataloga su prolífera y revolucionaria obra.

 

“Desde la iglesia solemos cargar a las personas con esa culpabilización, particularmente la religión católica, donde se juega mucho con el sentimiento de la culpa, que se convierte luego en mecanismo de control. Nosotros, pensadores de la esperanza, tenemos mucho que aportar”.

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