lunes 20 de octubre 2014 | 05:41

Dios bendiga al general Castro Castillo

Rafael G. Santana | jue, 14-feb 15:54 Por: Rafael G. Santana

Los poderes económico, político, policial, militar y social no perdonan que una persona proveniente de un hogar humilde se supere.

Por eso tratan de obstaculizar que ese ciudadano logre escalar posiciones con base a los estudios, el trabajo, la honradez, y el sacrificio.

Vivimos en una sociedad corrompida y por corromperse que castiga:

Ser pobre, firme y transparente el cumplimiento del deber.

El general Manuel E. Castro Castillo, es parte de una familia humilde seria y honorable Villa Juana.

Su pecado ha sido superarse manteniendo una hoja de servicios impecable en la Policía Nacional. Desde que se graduó en la Academia 27 de Febrero como parte de una promoción integrada por policías, guardias, marinos y de la Fuerza Aérea Dominicana paso a paso escaló posiciones avaladas por su trabajo profesional.

Cuando llega al antiguo Servicio Secreto de la policía hace de esa dependencia una verdadera agencia de inteligencia enseñando a los oficiales y policías bajo su mando a utilizar las herramientas modernas en este tipo de servicio logrando grandes resultados en la solución de casos de complejos en las jefaturas de Bernardo Santana Páez, Pérez Sánchez y José Armando Polanco Gómez.

En Asuntos Internos hizo lo mismo y en La Romana mantiene bajo cero el índice de la delincuencia garantizando la seguridad y la paz de la ciudadanía haciendo lo que nunca se había hecho en el cuartel y la policía, y que decir de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) donde laboró: Hizo un excelente trabajo.

La sociedad y el pueblo de La Romana en varias oportunidades han resaltado la labor extraordinaria de este general que debería ser un orgullo para la institución.

El general Castro Castillo ha sido victima de calumnias infames que buscan impedir que sea tomado en cuenta para desempeñar la posición de jefe de la policía. Todos esos planes macabros fracasaron y fracasarán por la falsedad de los mismos. En un acto desesperado este sector que le persigue puso a circular el 13-2-13 el rumor en el sentido de que habían sustituido al jefe de la policía Mayor General José Armando Polanco y nombrado a Castro Castillo. Esta jugada busca irritar al presidente Danilo Medina, y que este reaccionara para ver si logran que se descarte a este general cuyo trabajo está ahí lleno de gloria. Por suerte el presidente es un hombre ponderado, firme y que no se dejan manipular porque conoce de las intrígueles del ejercicio gubernamental actuando en función de los interés de la nación, no de particulares y grupos maleados por la codicia, el dinero y la corrupción que aspiran a las posiciones para sacarle beneficios.

El general Castro Castillo no puede dejarse provocar ni mucho menos desesperarse. El presidente Medina sabe lo que tiene que hacer y cuando hacerlo.

Pierden su tiempo los francotiradores que fabrican rumores y usan las redes para hacer daño.

El pelafustán que difundió en las redes la versión de los cambios en la policía y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) es un amargado que se avergüenza del color de su piel y sirve a interés nefastos. Tal como dice la Santa Biblia en el salmo 37 “no te impacientes a causa de los malignos, ni tenga envidia de los que hacen iniquidad, porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Encomienda a Jehová tú camino, y confía en él; y él hará”.

Definitivamente los malignos no pasarán porque son mentirosos y Dios protege a sus hijos buenos como el presidente Danilo Medina y el general Castro Castillo.

Que Dios los bendiga.

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