Un estudio revela que el 12 por ciento de las mujeres que realizan actividad sexual comercial en Santo Domingo y La Romana carecen de actas de nacimiento y un 26 por ciento de cédula.
Tienen entre 1 y 3 hijos e hijas, a los cuales mantienen económicamente, en su mayoría, sin ayuda del padre, ya que el 73% de las mujeres entrevistadas no convive con una pareja actualmente.
En la investigación, participó un grupo de 100 mujeres cuyas edades oscilan entre 18 y 35 años, de las cuales la mitad apenas ha alcanzado estudios básicos.
Las investigaciones sobre la explotación sexual en República Dominicana han abarcado diversas perspectivas; sin embargo, persisten vacíos de estudios en temas que conciernen a los descendientes de las mujeres involucradas, a las nacionales haitianas y de las nuevas formas de actividad sexual comercial, como la pornografía por Internet.
El estudio revela que esas mujeres se inician en el trabajo sexual alrededor de los 18 años, mientras que un poco más del 30% se inicia sin haber llegado a la mayoría de edad.
El hecho de que el 73% de estas mujeres se inicie por necesidades económicas revela la magnitud del problema de la pobreza en estas zonas. La manera en cómo gastan el dinero refleja la imperante necesidad económica, ya que la mayoría de ellas invierte sus ganancias en mantener a hijos/as y familiares.
Además de la violencia que significa el tener que ejercer esta actividad de manera forzosa, esas mujeres son víctimas de maltratos físicos (un 68%); el 51% lo ha sido por parte de su pareja/ex- pareja; el 25% por sus progenitor/es y el 23% por clientes. Hay que sumar un 25% que ha padecido violencia sexual.
Aún cuando no existe ninguna ley que prohíba el ejercicio del comercio sexual, el 63% de las mujeres fue detenida alguna vez por la policía; y de éstas, un 48% sufrió maltrato físico; un 38%, abuso sexual, y un 40% fue robado. Es inconcebible que el mismo cuerpo del orden, llamado a respetar la integridad de la persona, sea propiciador de violaciones a los derechos de estas mujeres.
La estigmatización que recae sobre ellas es causante de que el 67% haya recibido humillaciones de la gente, que repercuten en sus niveles de confianza en sí mismas, provocando sobre ellas sentimientos de tristeza y malestar.
En el estudio, el 94% de las mujeres dice querer abandonar el comercio sexual, sobre todo para ofrecer un estilo de vida diferente a sus descendientes.
Frente a esta panorámica, reflejo de un fenómeno tan cotidiano y tan invisible en nuestra sociedad, el Estado tiene una responsabilidad ineluctable en la construcción de alternativas de vida para que las mujeres no se vean obligadas a entrar en el comercio sexual.
Es necesaria una intervención firme y continua, en materia de prevención, a fin de evitar la entrada de niñas, adolescentes y jóvenes en esta actividad. Se hace impostergable, también, el desarrollo de acciones para abrir nuevos caminos a las mujeres que ya están envueltas en el comercio sexual y que manifiestan voluntad de salir del mismo.
Los programas de desarrollo y sociales, dirigidos a afrontar la pobreza y la marginación que ésta genera, deben establecer la educación como prioridad, promover una verdadera equidad de género, erradicando, desde la raíz, la violencia de género.
Este estudio fue publicado en la edición 147 de la Revista Estudios Sociales del Centro Montalvo, en el marco de la cena tradicional de aniversario de la Revista que cumplió 41 años de circulación interrumpida. La actividad se realizó en el Colegio Loyola de Santo Domingo.
Antonio Lluberes, quien habló en representación de Fernando Polanco, Provincial de la Compañía de Jesús en República Dominicana, resaltó el esfuerzo del cuerpo editorial de la Revista Estudios Sociales para mantener por tantos años una publicación con un alto nivel intelectual y con la rigurosidad científicas de sus investigaciones.