“De aquí yo sólo voy al cielo; no tenemos donde ir”

El hambre, la impotencia y la falta de trabajo se apoderaron de una docena de personas que vive en las inmediaciones donde se quiere levantar la cementera en el Parque Nacional Los Haitises, quienes no tienen dónde ir y le dieron 30 días para desalojar el lugar.

Los dos señores, uno de 78 años y otro de 84, quienes habitan el lugar desde el 1962, trabajado todo este tiempo en favor de que la zona de Los Arroyos, municipio de Gonzalo, Monte Plata, mantuviera su verdor.

Popy Lee, de descendencia haitiana, pero con más de 50 años residiendo en Los Arroyos, cuenta que los encargados de la construcción de la cementera le dieron 30 días para salir del lugar o de lo contrario, sería sacado por la fuerza.

El anciano cuenta que llegó al país luego de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina y desde entonces, se dedicó a trabajar en la zafra, donde permaneció por casi cuarenta años.

Mostrando sus quemaduras en brazos y piernas, con voz entrecortada e impotente, Popy Lee dijo a DominicanosHoy.com que lo han tratado mal y que, incluso, cuando alguien de la prensa se les acerca, envían unas personas que trabajan a la orden del Consorcio Minero Dominicano amedrentarlo.

“Ya no soy nadie. Miren cómo estoy; no he comido y ahora nos quieren sacar de aquí. Yo no tengo familia en República Dominicana, todo están en Haití. Vine luego de la muerte de Trujillo a trabajar”, dijo.

En la puerta de un barracón sucio, sin luz, ni baño, el señor, visiblemente acongojado, respondió los cuestionamientos del equipo de DominicanosHoy.com, diciendo que nadie se le acercado y que está de acuerdo con que los trasladen a un asilo; pero no que lo dejen a la intemperie.

Con un cáncer terminal y problemas en las piernas que le impiden caminar, el hombre contó la vez cuando se cayó de un camión mientras trabajaba en el Batey Los Arroyos.

“Me caí de un camión y no sirvo para nada. Me quemé en las piernas y las manos; no puedo caminar y esta es la hora que todavía no he comido nada y quien sabe cuando lo haré. A veces se pasan hasta cinco días y no comemos nada”, explicó.

Pasándose las manos por su arrugada barriga, su cabeza pelada e impotente, Popy Lee concluyó diciendo “ya no soy nadie”.

El otro hombre, Tomás Montero, de 78 años, está postrado en una cama, tiene problemas de la presión y respiratorios y se mostró más enérgico que Popy Lee, a tal punto que lloraba mientras hablaba con la prensa.

Con más de cinco años valiéndose de un palo para caminar, Montero contó que para comprar los medicamentos para su problema de la presión, su hijo tiene que gastar casi todo el dinero que gana.

“Pero que me van a sacar de aquí ¿para dónde? de aquí yo sólo voy al cielo. Que me dejen vivir en paz lo poco que me queda y no me hagan morir antes de tiempo caramba”, dijo.

Llorando, Montero mostró a las cámaras de este diario todos los medicamentos que tiene que utilizar para mantenerse en salud y dijo los malabares que tiene que hacer su hijo para sustentarlo.

En otro de los 12 barracones que quedan en el Batey Los Arroyos, justamente al lado donde se pretende levantar la cementera, el señor Montero exclamó “señores, pero si a mí sólo me faltan dos días para morir, usted sabe lo que es la presión. Yo tengo 20 años inválido, encima de esa cama”.

“Porque si ellos sabían que iban a sacar la gente de aquí, debieron haberle hecho un rancho allá afuera. Para dónde me llevan, para el cielo; si es para el cielo que yo voy está bien. Una gente que se está muriendo para dónde me van a llevar de aquí, si nada más me están faltando días para morirme”, dijo el longevo con los ojos llenos de lágrimas.

También dijo que ninguna persona del Consorcio se le acercado y teme de que cuando lo vayan a desalojar le hagan algún daño.

Este diario trató de contactar a la ingeniera encargada de la obra, se dijo que estaba dentro de una de las carpas, pero no quiso dar la cara a la prensa que la solicitaba.

Para concientizar a los propietarios del Consorcio Minero Dominicano, en este trabajo, DominicanosHoy.com recoge un video con algunas impresiones de los dos ancianos entrevistados en la zona de Los Arroyos, justamente, donde se pretende construir la cementera y de donde deben salir, sin tener ningún lugar a dónde ir.

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