El presidente del Consejo Nacional de Fronteras (CNF) dijo que la múltiple inmigración que afecta al país por la parte haitiana, es tan numerosa que no es posible regularla con métodos normales, y que ésta más que una inmigración es una mudanza familiar con todo y muebles.
El embajador Radhamés Batista habló al expresar su apoyo a la posición externada por el canciller Carlos Morales Troncoso con respecto a la improcedencia de los términos que para la regulación de los ilegales, están planteados en el formulado proyecto de reglamento preparado por el Consejo Nacional de Migración.
Sostuvo que Haití es un pueblo que no tiene la mas mínima posibilidad de desarrollo y que la población no se va a cruzar de brazos a morirse de hambre ante la imposibilidad de la inmigración marítima y aérea, sino que opta por la que es mas cercana y fácil como la inmigración terrestre a República Dominicana..
“Aparte de las condiciones que se dan en Haití para generar esta inmigración, no podemos ser hipócritas y ocultar el hecho que desde nuestro territorio se incentiva la misma, tanto por empresarios rentistas que aprovechan la mano de obra barata para explotarla y las ongs que reciben dinero del extranjero para atraer la mayor cantidad de ciudadanos haitianos a este lado”, expuso.
Añadió que ésto se hace como una forma de reducir la presión social en Haití y los efectos de las políticas imperiales que evaden su responsabilidad histórica con los males de ese pueblo, y ven más fácil y barato darle solución sobre territorio dominicano, ya que en ese país no hay petróleo que garantice su inversión.
Consideró que en los términos que está redactado el reglamento, mas que ayudar empeora la situación, desdibuja la identidad nacional y reduce las posibilidades de cumplir los objetivos del milenio, ya que estimó que no se está hablando de una inmigración normal, sido de un país colapsado.
Planteó que solo existen dos manera de resolver el problema migratorio entre Haití y la República Dominicana y es dándole apoyo y vigencia al Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (CESFRONT) mediante el aumento de su personal y su presupuesto para que se detenga esta inmigración descontrolada.
La segunda alternativa que planteó el embajador Batista es ayudar realmente a Haití a superar las causas que generan sus males.