Economista aboga mejoría calidad del gasto público

Será muy difícil dinamizar la economía dominicana en este año o en cualquier otro, si el país no se aboca a lograr competitividad para poder generar los dólares con los que pagar sus importaciones.

Este objetivo, sin embargo, pasa por la solución de raíz de los problemas que afectan la productividad, la electricidad, la flexibilidad en la tasa de cambio y la educación, según opinó el economista y socio principal de la firma Grant Thorton en el país, José Luis De Ramón.

De Ramón llamó al sector público a priorizar las inversiones y los gastos que tienen mayor retorno social, particularmente en el sector educación, que es básico en el grave problema de competitividad que tiene el país. Ratifica su criterio cuando expresa: “Yo preferiría ver más un metro de escuelas y pupitres que un Metro de transporte, independientemente de que la obra pueda ser útil o no”.

Citó la calidad del gasto público como uno de los problemas de la economía dominicana, por que nunca se ha manejado con prioridades donde haya un retorno social importante. A ello se agrega que el presupuesto nacional, con las restricciones que ha habido a las recaudaciones, está extremadamente restringido para las inversiones de capital y todas se harán con financiamientos.

Como ejemplo pone el hecho de que el gobierno se haya endeudado con mil millones de dólares más, por encima de los 7,200 millones de dólares de la deuda externa. “Estamos llegando a un punto donde se nos va a pasar factura, porque todos los años hay que dedicarle una parte muy importante del presupuesto nacional, simplemente al pago de deuda externa”, sentencia el economista entrevistado en Líderes, por Orlando Jorge Mera.

Algunos expertos estiman que para el 2012 la deuda externa de República Dominicana habrá alcanzado los 20 mil millones de dólares.

El profesional recordó que el país tiene dos grandes restricciones para el manejo de su política económica. El primero, está en la balanza de pago, que no depende de que exportemos bienes y servicios sino de que haya una masiva afluencia de capitales, sean de inversiones extranjeras o de cartera para hacer inversiones financieras.

Al respecto señala que “si algo debería hacer el país es depender lo menos posible de esos flujos, que no son malos, pero le apostamos a algo que en cualquier momento puede dar un susto tremendo en la economía”.

En segundo lugar, cita que gran parte de los dólares que entran al país están dentro de la deuda en certificados de participación del Banco Central. De manera que solo hay dos condiciones, que haya una tasa de interés baja y eso ayude a toda la economía o que el gobierno haga aportes al Banco Central para ir desmontando una deuda que califica de muy mala, porque “se gasta todo en el presupuesto bancario sin ningún impacto en el aspecto social y lo vamos a tener que pagar todos”.

Consideró que hasta que no nos liberemos de ese fardo pesado que son los certificados, el gobierno o el Banco Central tienen muy limitadas las actividades de política económica y la toma de medidas para dinamizar el sector exportador.

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