Asentado durante décadas en los países de la región y el resto del mundo subdesarrollado, me refiero a la cultura de las promesas…a las dádivas…que se traduce en una mala praxis de la actividad política partidista. Instalada y creo que en cierta medida “institucional” o adoptada por todos los partidos políticos en forma de clientelismo.
Lo que quiero hacer hincapié es que actualmente hay muchos dominicanos (as)) que estamos pensando en cómo nuestra República Dominicana se haga más humana. Y esto se logra trabajando-con el trabajo colectivo-es la única vía de que una nación logre sobrepasar la línea divisoria entre la pobreza extrema y la riqueza.
Por lo que, nuestra meta u objetivo debe ser llevar al país a una clase media. Entendida como tal, aquella familia que no le falte comida a diario en su mesa, que si acude a un hospital no le den la receta para que vaya a la farmacia o que tenga que realizar una “mudanza”, es decir, llevar sábanas, toallas, cucharas, y así sucesivamente.
Que tenga un medio de ganarse el sustento de él o ella y su familia, con cierta garantía del Estado representado por el Gobierno de turno. Digo “cierta” porque cuando ocurren estas crisis económica a nivel mundial, ahí el sacrificio es de todo(as), aunque en Latinoamérica por ese espacio tan angosto entre pobres y ricos, siempre los sacrificados son los más pobres.
Yo, aun estoy atónita con una noticia de que van a publicar “los nombres de los ricos que no pagan la luz”. Cuando un Gobierno tiene que llegar a utilizar a “ los medios” como mecanismo de presión, pero, a la vez, de no ofensa a la clase poderosa que tiene facturas sin pagar, es decir, para no exponer a un simple empleado de la CDEEE, que acuda a estas mansiones a suspenderles o cortarles la luz, y lo más que puede salir es con una mordida de un perro, encañonado o cancelado in situ. Vergonzante.
¿Entonces qué mensaje se le da al que vive en una casucha en los barrios paupérrimos?
Que no importe las fotos o los colores que adornen los escritorios de un ministro o funcionario determinado. Que un ciudadano(a) no esté años esperando que un determinado partido o político “suba al poder” para entonces “estar en buena racha y con suerte”.
Muchos ciudadanos y ciudadanas están sentados y de brazos cruzados esperando las elecciones generales para reclamar lo que él o ella suponen les toca del reparto del Estado; y andan saltando como canguros unos, y otros como el camaleón-de líderes en líderes-sin detenerse a pensar que la unión hace la fuerza.
Que disgregados o dispersos no es una buena táctica a escoger aunque nos parezca o pensemos que no vamos aprovecharnos de la situación o de la coyuntura del momento.
Esta es la cultura lamentablemente que han pregonado muchos líderes en su afán de ser populares y, en sus discursos malévolamente perversos para con estos cientos, miles y hasta millones de personas, quienes le suministran autoestima en forma de “mucha gente” que le falta para mantenerse o intentar llegar al poder.
Porque carecen de otras virtudes o atributos para calar la razón y el corazón de sus seguidores…o simplemente es la vía más “nice “en el uso de la demagogia política.
Entiendo que esto no es fácil ni lo será. Probablemente tendrá que pasar más de una generación, pero comencemos a educarnos al respecto.
No le dejemos este legado o mala praxis política partidista a las futuras generaciones.
Hay un refrán de un pez…que lo ilustra magistralmente!
Madrid-España.