El director técnico del PRD, Roberto Castillo, propuso a la Secretaría de Educación Superior Ciencia y Tecnología convocar a todas las escuelas de ingeniería para unificar los planes y programas de estudios sobre diseño antisísmico del país.
Castillo advirtió que el territorio dominicano está clasificado por los especialistas como una zona de alto y mediano riesgo sísmico, por lo que a su juicio se debería estar preparado para un terremoto similar al que se registró en Puerto Príncipe, Haití.
El secretario técnico del Ayuntamiento del Distrito Nacional recomendó también a Educación que incorpore en el pensum escolar una materia de orientación sobre desastres naturales para promover una cultura cívica sobre la actitud que debe adoptar el Estado y la población ante este tipo de fenómenos, especialmente terremotos y huracanes.
Como tercera línea de acción, Castillo pidió a Obras Públicas asumir con el todo el rigor necesario la misión de verificar que los edificios públicos, escuelas, hospitales, iglesias y locales deportivos y de diversión, cumplan con las reglamentaciones técnicas constructivas de resistencia sísmica.
Propuso, igualmente, realizar un diagnóstico de las edificaciones e instalaciones riesgosas para efectuar los reforzamientos pertinentes. “Por ejemplo, la corrección de pisos suaves y débiles, entrepisos sin vigas, fácilmente detectables, entre la diversidad de errores estructurales propios de nuestro medio”.
Dijo que todas las estructuras deben tener un aviso de Obras Públicas advirtiendo sobre sus características antisísmicas, señalando si se corresponden o no con los diseños estructurales de resistencia antisísmica.
“Entre las instalaciones que merecen una atención especial figuran escuelas y universidades, centros de producción de energía, acueductos, plantas potabilizadoras y de tratamiento, restaurantes, hoteles, torres, edificios de apartamentos instalaciones deportivas, centros de salud y guarniciones militares”, apuntó el académico.
Indicó que el territorio dominicano está clasificado por los especialistas como Zona I de alta sismicidad y Zona II de mediana sismicidad, explicando que en la primera se incluyen la mayoría de las provincias del Cibao; y en la segunda, casi todo el sur y parte del este del País”.
Advirtió que “todos los miembros del Colegio de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) y de instituciones oficiales que intervienen en las construcciones y edificaciones en sentido general tienen que conocer detalladamente los mapas y curvas de isoaceleraciones espectrales de corta y larga duración para los niveles de alto, moderado y bajo riesgo sísmico”
“Una cuarta línea de acción es la sanitaria y ambiental. Tanto la Secretaría de Salud Pública, la Secretaria de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales y los ayuntamientos del país, han de disponer de las reservas de lugar, organización y coordinación con los cuerpos castrenses para tener capacidad de respuesta ante un evento que podría ocurrir en la República Dominicana”, expresó Castillo.
Dijo que “los aspectos principales que debemos ir resolviendo, se refieren a la reducción de la vulnerabilidad de las obras de toma de los acueductos; y que los ayuntamientos y los bomberos, esté dotados de los equipos para la recolección de escombros y disposición final de los residuos sólidos, principalmente rellenos sanitarios y responder adecuadamente a las operaciones de rescate.
“Lo más importante de todo es el fortalecimiento de nuestras instituciones como expresión concreta para tener la capacidad de respuesta ante los eventos que no podemos controlar, pero sí evitar o minimizar sus efectos”, subrayó.