Tegucigalpa.- El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, cumplirá mañana cuatro meses encerrado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, cuando falta una semana para llegar a los cuatro años de su mandato previstos en la Constitución, pero roto por el golpe de Estado del 28 de junio.
Zelaya asumió el poder el 27 de enero de 2006 tras ganar las elecciones de noviembre de 2005 como candidato del Partido Liberal al aspirante del Partido Nacional, Porfirio Lobo, quien se impuso en los comicios de 2009 y asumirá el poder dentro de ocho días.
El derrocado gobernante mantiene el silencio desde hace días y hoy tampoco ha ofrecido declaraciones a pesar de la efeméride, mientras que sus colaboradores no atienden llamadas.
La semana pasada su portavoz y asesor, Rasel Tomé, dijo a Efe que Zelaya anunciará si se queda o se va del país el 27 de enero, día en que Lobo será investido como presidente de Honduras.
Zelaya fue expulsado del poder y del país el 28 de junio del año pasado, cuando fue sustituido en el Congreso por Roberto Micheletti, quien hasta el día del golpe de Estado presidía ese poder.
Micheletti indicó ayer, martes, que el futuro de Zelaya dependerá del depuesto presidente y reiteró que si se queda en el país tendrá que responder ante la justicia por múltiples acusaciones judiciales en su contra, entre ellas, por abuso de autoridad y traición a la patria, cargos que le fueron imputando tras el golpe.
Zelaya fue derrocado del poder por los militares el mismo día en que tenía previsto realizar una consulta popular para impulsar una reforma a la Constitución, a pesar de tener una prohibición legal para hacerlo.
Tras dos frustrados intentos de ingresar al país por vía aérea y terrestre en julio pasado, Zelaya llegó por sorpresa el 21 de septiembre de 2009 a la Embajada de Brasil en la capital hondureña, desde donde siguió exigiendo su restitución en el poder.
En la legación brasileña Zelaya es acompañado por otras nueve personas, entre ellas, su esposa, Xiomara Castro; el asesor Rasel Tomé, un ciudadano estadounidense de una organización no gubernamental y otra mujer que es seguidora del depuesto mandatario.
Las presiones de la comunidad internacional, que en su mayoría no reconoció las elecciones que le dieron el triunfo a Porfirio Lobo en noviembre pasado, no pudieron con la posición dura de Micheletti, quien se ha mantenido firme en que no se irá del poder hasta el 27 de enero.
Zelaya fue el séptimo presidente electo por los hondureños tras el retorno del país centroamericano al orden democrático en 1980, tras casi dos décadas de regímenes militares.