Zelaya se pronuncia contra impunidad en Honduras

El ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya, denunció que se pretende dejar impune los más abominables crímenes, asesinatos, torturas, violaciones, y otros tratos inhumanos, de los que han sido victima los hondureños durante los siete meses que siguieron al golpe de Estado.

Zelaya, exiliado en República Dominicana desde finales de enero, agregó que a la comunidad internacional le ha faltado “colmillos” para crear los mecanismos necesarios para restituir la democracia en Honduras y denunció la impunidad a favor de los autores del golpe de Estado.

Sobre su estadía en República Dominicana y su posible exilio en México, informó que se reunirá con los presidentes de esa nación y Leonel Fernández, para tratar ese asunto, pero que en lo inmediato seguirá residiendo en país y que en los próximos días llegarán, su hijo de 19 años, sus nietos y su madre.

“Hace ocho días que la Corte Suprema de Justicia de Honduras absorbió con descaro, dictando sobreseimiento definitivo a la cúpula militar ejecutora del golpe”, señaló Zelaya.

Zelaya sostuvo que desde el exilio en República Dominicana, el cual definió como forzoso, trata de definir parámetros para una política en contra de los golpes de Estado en América Latina y América en general.

Dijo que eso les conviene a todos, porque nadie quiere pasar por la experiencia que pasó el pueblo hondureño, ya que los efectos del golpe de Estado todavía están presentes y que pese a la buena intención del presidente Porfirio Lobo, de facilitarle un salvoconducto para dejar el país, aún faltan muchas cosas que hacer.

Refirió que las personalidades que conspiraron e hicieron un complot entre la Corte de Justicia, el Congreso, el Fiscal General del Estado y la cúpula militar que fue absuelta, siguen usufructuando los cargos sin ninguna censura.

Sobre su futuro político, el ex presidente Zelaya sostuvo que es un demócrata y que no ha practicado lo contrario, por lo que tiene la intención de regresar a su país lo más pronto posible, aunque reconoció que no será algo fácil por la crisis que vive esa nación.
Dijo que falta mucho por hacer y que su intención es buscarle salida al proceso de reconciliación nacional.

Indicó que su actitud frente al presidente Lobo es positiva, pero cuestionó el origen de las elecciones en que fue escogido, ya que ningún país de la región quisiera tener un gobierno tipo Afganistán, bajo sangre y fuego, ni un régimen antidemocrático.

Zelaya consideró que la búsqueda de soluciones para Honduras es un proceso que debe iniciar con el castigo a los que han cometidos asesinatos, crímenes, violaciones y torturas, algo que está documentado por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

Frente a esos hechos, el depuesto presidente sustentó que el gobierno de Porfirio Lobo no gozará de reconocimiento hasta que las Resoluciones aprobadas por el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el Grupo de RIO, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la Unión Europea (UE), entre otros, sean revocadas por haber sido superadas las circunstancias que provocaron las sanciones impuestas a raíz del golpe de Estado.

También propone que el Sistema de Justicia debe ser reestructurado y depurado, y que sean retirado de sus cargos en las diferentes instituciones, las personas involucradas en el golpe. Igualmente que se ponga término a toda acción de persecución judicial, como instrumento político contra el presidente Zelaya, sus ministros y líderes de la oposición al golpe de Estado.

Asimismo, entiende que debe procederse de inmediato al cese de la represión que en forma sistemática sufre el pueblo hondureño, sustituyendo los mandos de órganos represores responsables del golpe de Estado y de la represión, haciendo retornar las instituciones militares y policiales a su función constitucional.

Para resolver la crisis política, el ex presidente Zelaya llamó al pueblo de Honduras y a la comunidad internacional a exigir y apoyar un gran acuerdo nacional para el retorno a la democracia, que contemple, entre otras cosas, la reactivación de los procesos de la democracia participativa, que fue interrumpido por el golpe de Estado militar.

También crear espacios deliberativos, con participación de todos los sectores de la vida nacional, para debatir y decidir acerca de la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente que dicte una Nueva Constitución, y de paso a la construcción de un nuevo orden político, económico y social en ese país.

El depuesto presidente hondureño ofreció una rueda de prensa la tarde de este miércoles en el hotel Jaragua, en compañía de su asistente, Rasel Tomé, que en su gobierno fue Jefe de la Resistencia Nacional.

La noche del miércoles 27 de enero, Zelaya llegó al país en el mismo avión que el presidente Fernández, después de permanecer dos meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa. Fue derrocado el 28 de junio pasado por un grupo cívico militar que encabezó Roberto Micheletti.

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