Madrid.- La población extranjera residente en España aumentó un 7 por ciento en 2009, lo que representa el volumen de crecimiento migratorio más bajo de los últimos dieciocho años experimentado en el país.
La secretaria de Estado de Inmigración y Emigración de España, Consuelo Rumí, ofreció las cifras durante la conferencia que impartió hoy en el Club Siglo XXI de Madrid bajo el título "La inmigración en un nuevo ciclo".
Rumí aseguró que España está en transición hacia un segundo ciclo, definido por un volumen considerablemente menor en cuanto a los accesos y un perfil mucho más equilibrado de las características profesionales y laborales de la nueva población inmigrante.
Explicó los cambios en la evolución de la población extranjera tomando como punto de partida el comienzo de la década en 2001, momento en el que el crecimiento migratorio anual alcanzó el 23,8 por ciento.
"El pasado año acabó con un 7 por ciento, por lo que la diferencia es de prácticamente el 17 por ciento, siendo 2009 el segundo año consecutivo en que la cifra desciende y de manera acusada", matizó.
Rumí destacó la naturaleza esencialmente económica o laboral de los flujos migratorios que han llegado a España desde los años 90, resaltando la aportación que han tenido los inmigrantes en el proceso de ampliación del mercado laboral español.
"Entre los años 2001 y 2005 los españoles ocuparon el 47,3 por ciento de los nuevos empleos, mientras que los inmigrantes lo hacían del 52,7 por ciento restante ante la falta de efectivos nacionales", dijo.
En relación con el impacto de la crisis en el colectivo inmigrante, Rumí apuntó que a pesar de que las cifras de desempleo afectan de manera especial a la población extranjera "la inmigración seguirá siendo necesaria para nuestro país".
"Su contribución continuará supliendo la falta de candidatos nacionales o residentes para un número significativo de ocupaciones que demandarán los empleadores, y cuyo volumen estará determinado fundamentalmente por los escenarios económicos que se vayan consolidando a lo largo de los próximos años", aventuró.
La secretaria de Estado de Inmigración y Emigración señaló que en la nueva etapa de la inmigración en España los accesos de trabajadores inmigrantes estarán "estrechamente asociados a los cambios que experimente el mercado laboral en un nuevo horizonte de crecimiento".
La próxima década conocerá, en opinión de Rumí, junto al trabajo inmigrante en sectores que requieren de mano de obra intensiva y poco cualificada, un "progresivo incremento" de las demandas de trabajadores inmigrantes en ocupaciones de media y alta cualificación, como ya se ha empezado a apuntar en los dos últimos años.
Recordó cómo España ha conseguido incorporar su política de inmigración a la agenda europea y aseguró que la Presidencia española "quiere ser un impulso a la política común" para avanzar en el terreno de los principios y de los criterios en materia de admisión, residencia y ejercicio profesional de los trabajadores inmigrantes.
La funcionaria señaló la importancia de que "España haya hecho posible" la inclusión del problema de los Menores Extranjeros no Acompañados como una "prioridad" de la UE para los próximos años, así como la evaluación del desarrollo del Pacto Europeo de Inmigración y Asilo y el compromiso para promover la integración social en el territorio de la Unión Europea.