Una reflexión a Radhamés Fermín

Todos sabemos que la actividad política es compleja. Por desgracia, siempre o casi siempre está al borde del precipicio. La política no admite ensayo, es irrevocable, es irreversible, no se puede volver a empezar.

Un gran problema que se añade a la política es el ser certero al designar los más aptos, los más dignos, los más capaces.

Recordemos que era frecuente el fracaso en los regimenes autocráticos, cuando el llamado a elegir era o la voluntad de un príncipe, o de la querida de un príncipe, o la de un barbero de un príncipe.

Los ejemplos sobran, como el de Rasputín en el régimen zarista, o Godoy en la corte de Carlos IV.

Ahora, en estos tiempos, las elecciones de los candidatos la hace el príncipe, sus allegados, amigos y familiares. Igual o casi igual que en aquellos tiempos. La democracia no cuenta, a pesar de ser probablemente y en teoría el mejor sistema para elegir a los más dignos, auque nunca es perfecta esta elección.

A uno le enseñaron desde chiquitín que el que tiene vocación de político, de político de verdad, debe llegar a ella exclusivamente para prestar un servicio a la sociedad. El doctor Peña Gómez nos enseñó que los auténticos móviles de la política, los de verdad son lo de la percepción de la continuidad histórica, la observación directa y personal del ambiente que nos circunda, observación respaldada por el sentimiento de la justicia.

El político debe tener la cabeza muy bien amueblada y tener las cosas muy clara.

Además, y esto es fundamental, el político debe saberse rodear de buenos asesores, que le indiquen sus errores, cuando los cometa, y que no siempre le estén halagando, diciéndole que todo esta bien.

El no tener buenos asesores es lo que conduce a muchos políticos a desconectarse de la realidad cotidiana de sus simpatizantes, de los ciudadanos y a cometer errores imperdonables que le llevan a la ruina política.

Sus últimas decisiones políticas han sido desacertadas. En varias ocasiones discutimos, hablamos sobre la postura que usted debía tomar ante la escogencia de Gilberto Serulle como candidato a síndico del PRD.

La última reunión, en la que participó Pedro Pablo y Adriano de la Rosa , acordamos que usted no se iría del PRD, que plantearía negociación, las cuales incluiría, vice-síndico, regiduría, posiciones partidarias y reconocimientos y protección a los dirigentes medios, de base que le apoyaron en su ingreso al PRD y en su candidatura a Sindico. De ahí salio la idea de la reunión primaria que usted realizó con Orlando Jorge Mera. Reunión que se hizo horas más tarde.

Los objetivos se cumplieron, usted se quedó en el PRD, y las negociaciones triunfaron.

Pero, sus asesores le han llevado a tomar decisiones desacertadas. Como la de no cumplir con su compromiso, con la palabra empeñada, que significaba darle las candidaturas de regidores a los perredeístas que aspirábamos en su Equipo Político. Ese es un error imperdonable. El político tiene que ser ejemplo para sus seguidores y toda la sociedad.

Es ilusorio pensar que un incumplimiento así va hacer aceptado sin rechistar por gran parte de su Equipo.

¡En verdad que nuestros políticos deben hacer un profundo análisis de conciencia sobre su comportamiento, sus mentiras y engaños!

Mientras sigan actuando así, que no se sorprendan de que el pueblo no le tenga respeto alguno. ¿Cómo quieren que les respetemos, si ni siquiera ellos mismos se respetan?

Ojala que estas ideas le sirvan a algún político de motivo de reflexión.

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