Nueva York.- Las parejas que conciben mediante ciertos tratamientos de infertilidad tendrían una posibilidad superior a la promedio de tener un bebé prematuro.
Un equipo en Dinamarca halló que, entre más de 20.000 mujeres que dieron a luz en su hospital entre 1989 y el 2006, las que habían concebido por fertilización in vitro (FIV) o inyección intracitoplasmática de un espermatozoide (ICSI) tenían más riesgo de tener parto prematuro.
De los 730 bebés concebidos por FIV o ICSI, casi el 8 por ciento fue prematuro y el 1,5 por ciento, muy prematuro, con menos de 32 semanas de gestación. Un embarazo normal dura 40 semanas.
En cambio, el 5 por ciento de los bebés de mujeres fértiles fueron prematuros y el 0,6 por ciento fue muy prematuro, publicó el equipo en Fertility and Sterility.
Tras considerar factores como la edad materna, el peso y la exposición al humo de cigarrillo, ambas técnicas de fertilización seguían asociadas a un 53 por ciento más riesgo de tener un parto prematuro y al doble de posibilidades de tener un parto muy prematuro.
Otros tratamientos, principalmente los fármacos y la inseminación, no estuvieron asociados con un aumento del riesgo de tener un parto prematuro. Las altas tasas de dos o más bebés tampoco explicó el aumento del riesgo debido al uso de FIV o ICSI. El estudio incluyó sólo nacimientos de bebés únicos.
Los resultados sugieren que algo en los procedimientos en sí elevaría la posibilidad de tener un parto prematuro, explicaron los expertos. La FIV e ICSI unen un óvulo con espermatozoides en un disco de laboratorio y, si ocurre la fertilización, se transfiere uno o más embriones al útero femenino.
La ICSI suele usarse cuando la infertilidad es masculina, incluida la baja cantidad o mala calidad de los espermatozoides. Se aísla un espermatozoide y se inyecta en un óvulo.
"Los procedimientos FIV e ICSI incluyen la estimulación hormonal y etapas mecánicas. Ambos pueden modificar el riesgo de tener un parto prematuro", dijo a Reuters Health por e-mail la doctora Kirsten Wisborg, de Aarhus University Hospital, en Dinamarca.
El hecho de que otros tratamientos no estuvieran asociados con el parto prematuro sugiere que la infertilidad no sería la responsable, según Wisborg.
Pero señaló que las parejas tratadas con FIV o ICSI tendrían una "patología reproductiva" distinta a la de las que conciben mediante fármacos o inseminación, ya que generalmente fueron infértiles durante más tiempo y no lograron concebir mediante esos tratamientos "de baja tecnología".
También existirían otros motivos, que no midió el nuevo estudio, pero que aumentan el riesgo de parto prematuro en las mujeres tratadas con FIV o ICSI.
El equipo de Wisborg tuvo en cuenta la edad de la mujer, el peso, los antecedentes tabáquicos y el consumo de cafeína y alcohol en el embarazo, pero podrían influir otras variables. Otra posibilidad está asociada con el fenómeno "gemelo fantasma", dijo Wisborg.
Algunos de los embarazos de feto único en mujeres tratadas con FIV o ICSI comienzan como un embarazo de gemelos, pero un solo feto sobrevive los primeros estadios de la gestación. Los estudios sugieren que esos fetos que sobreviven tienen alto riesgo de nacer prematuramente o con bajo peso. "Aun así, creemos que esa teoría no es la única explicación de nuestros resultados", agregó.