Los problemas económicos a los que se enfrenta Nicolas Cage han provocado que pierda uno de sus tesoros más preciados: una mansión en el exclusivo vecindario de Bel-Air, en Los Ángeles.
La propiedad inmobiliaria, que pretendía vender por 25 millones de euros, se encuentra ahora en manos de un prestamista, según varios medios estadounidenses.
El pasado mes de octubre, el actor presentó en los tribunales una demanda por valor de 14 millones de euros contra su antiguo gestor, acusándole de haber derrochado sus ingresos. Éste le respondió llamándolo manirroto.
Hace un año, Cage, ganador de un Oscar en 1995 por su papel en la película Leaving Las Vegas, se vio obligado a vender su castillo en Alemania. Entonces confesó que la crisis le había llevado hasta ese punto. Todavía le quedaban algunos peldaños por bajar.