Crónica de una muerte anunciada

En la República Dominicana en esta última década, ha sido notorio el fuerte crecimiento de las redes telefónicas móviles, gracias a diversos factores.
El primero es fruto a la diversificación de empresas de telecomunicaciones que han venido estableciéndose para dar un servicio a los habitantes de nuestra nación; pero, que de igual forma utilizan esta ubicación geográfica y cercanía con los Estados Unidos de manera estratégica para otras operaciones y negocios.

Este crecimiento se refleja en las inversiones multimillonarias que vienen realizándose desde el inicio de las operaciones, con el objetivo de tener una mejora continua en los servicios y cobertura que es ofrecida a los usuarios. Obviamente, un hecho que no debe pasarse por alto es lo económico del costo de las llamadas telefónicas, en comparación con otros países como Centro América y Europa, además de los planes como el prepago y control, que de alguna manera dan cierta seguridad a los usuarios de que no se les hará fraude en la facturación de los minutos consumidos.

Podrá usted no estar de acuerdo conmigo, pero lo demuestran datos suministrados por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), el cual hace mención de que hasta finales del año pasado, existían activas en todo el territorio nacional unas 9, 336,0509 líneas fijas y teléfonos móviles, entre digitales y análogas, a diferencia de las 209,340 líneas activas que existían hace 10 años.

Y es que en este país estamos tan bien comunicados y existen tantas facilidades para adquirir un celular, que es posible ver cómo personas con ingresos paupérrimos (limpia botas, limpia vidrios, recoge botellas y otros) tienen la posibilidad de portar un celular con una línea activa y no necesariamente adquirido de manera ilícita.

Analicemos entonces la situación de los que gracias al Dios todo poderoso, podemos tener cierto desenvolvimiento económico. Pues es muy común ver a alguien que porte un celular y hasta dos, uno de la empresa en donde labora (flota de trabajo) y el propio, para sus llamadas personales.

¿Quién no le ha suministrado a su hijo o hija, sobre todo ya cuando va llegando a la adolescencia, un celular para poder estar en comunicación con sus parientes más cercanos, mientras esté fuera de la casa, sea la escuela, universidad, el instituto o simplemente cuando no esté cerca, como una manera estar en contacto? Y ahí está el problema, en que no se nos ha orientado sobre los peligrosos daños que estos aparatos están causando a nuestros niños, familiares y a nosotros mismos, por su uso continuo al pasar de los años.

Este es un tema que se ha hecho eco en muchos países por científicos de renombre y de las mejores universidades del mundo. Pues, aunque no se quiera creer, los aparatos celulares están causando daños significativos a la salud de los seres humanos por su uso continuo y de alguna manera abusiva.

Aunque todavía no existen pruebas definitivas, pero sí indicios sobre los efectos de los teléfonos celulares para la salud, algunos de los resultados de las investigaciones realizadas por estos científicos, demuestran la existencia de relaciones entre la radiación que emiten los celulares y múltiples enfermedades como: daños al ADN, leucemia en todas las edades, tumores cerebrales y del sistema nervioso central o linfomas malignos, la enfermedad de Hodgkin, cáncer, la disminución del esperma en el hombre y un importante aumento del riesgo de desarrollar un neurinoma acústico en el lado del uso del teléfono celular, por 10 o más años de uso. Se ha demostrado también que los campos electromagnéticos emitidos por teléfonos celulares alteran los electroencefalogramas, principalmente durante actividades que involucren la memoria.

El hecho no es dejar de usar estos dispositivos vitales para nuestro diario vivir y labores cotidianas, sino tener en consideración una serie de recomendaciones hechas por los expertos, que permiten a los que siempre debemos estar conectados, poder recibir en menor cantidad la radiación emitida, hasta tanto los fabricantes de celulares y dispositivos móviles terminen de solucionar este problema.

La primera de ellas es prohibir el uso de móviles en niños; al mismo tiempo se recomienda que todos los usuarios de teléfonos celulares lo usen lo más lejos posible del cuerpo, sólo emplear estos dispositivos cuando realmente sea necesario, valerse de un audio o dispositivos similares de los tantos que existen en el mercado. Con estas medidas, la radiación que emiten se reduce un 75 % a una distancia de cinco centímetros y es cincuenta veces más baja a 90 centímetros.

Desde mi punto de vista, este tema ha sido poco divulgado en nuestro país y no muchos se han interesado en hablar de él. Y es algo tan importante a tener en cuenta, que debe de ser notificado por personas competentes como la Ministerio de Salud Pública, el Colegio Médico Dominicano y otras entidades oficiales y no gubernamentales, para que en nuestro país, tal y como se está haciendo en otras naciones, las personas empiecen a tomar conciencia del daño que hace el uso excesivo de los celulares en los seres humanos.

(*) Universidad del Caribe (UNICARIBE)

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