Ahora tenemos en el Ayuntamiento de Santiago el escándalo de “el pensionazo”. Estoy de acuerdo y respaldo la defensa de las pensiones públicas, sobre la base de considerar la pensión como un derecho sustancial, por edad, 60 años; por el número mínimo de años acumulados o por enfermedad.
El recurso más valioso y poderoso con el que cuenta una administración Municipal son sus empleados municipales, día a día realizan un trabajo de excelencia, cumpliendo con su misión de ofrecerles a los santiagueros más y mejores servicios.
Los hay que han dejado su juventud, su vida en el cabildo local, hombres y mujeres humildes que nada se ha hecho para mejorar o mantener su salud física. Los Síndicos, los regidores, en sus diferentes periodos no se han comprometido a mejorar sus salarios y beneficios marginales.
Ahora, al acercarse el cambio de administración municipal, los regidores del Ayuntamiento de Santiago y funcionarios, o una gran parte de ellos, de los diferentes partidos, buscan salir pensionados con cincuenta mil pesos mensuales.
La desvergüenza llega a límites extremos!!!
Porque ante de procurar esos beneficios, habría que preguntarse si esos regidores han cumplido con su compromiso, con su deber de mejorar las condiciones de trabajo, de salario y beneficios marginales a los empleados municipales, que en su gran mayoría viven en la miseria y la precariedad extrema. Muchos enfermos y viejitos.
No hacemos ninguna revelación al afirmar que esos regidores del Ayuntamiento de Santiago, con algunas excepciones, no cumplen con su misión, porque se han dejado llevar por la práctica nociva del Síndico de otorgarle contratas millonarias a través de testaferros, pero que en definitiva toda la comunidad sabe que es de ello, y del llamado “barrilito”, anulando así su función vital de ser fiscalizadores de la gestión municipal.
Ellos deben saber que tienen como atribución y obligación a titulo individual, fiscalizar la gestión municipal, y si no cumplen con ello, están incurriendo en el delito de abuso de autoridad en la modalidad de omisión.
La sociedad de Santiago debe estar atenta, vigilante, levantarse en actitud de repudio a esta actitud de estos señores, de darle esta última estocada mortal a las finanzas del cabildo, un cabildo endeudado por la ineficiencia administrativa, por el dispendio, la corrupción y el nepotismo, apadrinado durante años por la gran mayoría de ellos.
El sector privado, los empresarios, el sector público, los políticos, los electores de Santiago, deben exigir que estos señores, aunque sea al final de su mandato se comporten como verdadero representantes municipales, con honradez, decencia y dignidad.
Por sus hijos, por sus nietos, dejen, auque sea al final de su gestión, huellas que permanezcan como símbolo de dignidad, renuncien a esa intención, como lo ha hecho con vergüenza y honor, el regidor Mario Matías.
Acojan una intención de legislar porque se reacondicionen, se modernice los equipos y herramientas de trabajo de los servidores municipales, de los humildes, de los recogedores de basura, de los de limpieza, de las secretarias, del personal de cada departamento del cabildo. De los que trabajan de verdad, no de los que cobran sin trabajar. Porqué no pensaron en todos estos años que han estado en la Sala Capitular, en fiscalizar, para que haya una verdadera salud fiscal, que permitiera un mejor servicio a los ciudadanos y un digno aumento o ajuste de sueldos a los empleados.
Pónganse del lado de aquellos que por distintas razones y circunstancias de la vida no cuentan con los recursos económicos necesarios para suplir sus necesidades elementales, pero que se han mantenido con valores éticos, dando su servicio público a la ciudad de Santiago.
Por ultimo, recuerden que la ruta hacia el progreso, hacia el Santiago en el que todos queremos vivir, llegará el 16 de agosto, con Gilberto Serulle y un equipo de hombres y mujeres que sabrán tomar las decisiones correctas, en el momento oportuno, adecuado y apropiado en beneficio de este Santiago querido. Y si hay que revocar decisiones anteriores se hará de cara al pueblo, porque el compromiso es Construir un Nuevo Santiago.
El autor es periodista
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