San Juan.- El gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, pidió hoy al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que establezca un Centro de Alerta de Tsunamis para el Caribe en la isla.
En una carta dirigida a Obama, Fortuño manifestó la preocupación que hay en la isla ante la posibilidad de maremotos, debido a que la región del Caribe se encuentra junto a fallas sísmicas activas.
"Mediante el establecimiento de ese centro podemos estar seguros de que todos los ciudadanos de los Estados Unidos que viven en nuestro litoral oriental y en el Caribe dispondrán de esta herramienta de servicios para salvar vidas de manera eficaz. No debemos esperar a otro desastre para establecer el centro", señaló.
Fortuño reforzó su solicitud a Obama al indicar que en la pasada reunión intergubernamental de la Unesco para la construcción de un Sistema de Advertencia de Tsunamis para el Caribe y Regiones Adyacentes, los países miembros reiteraron una vez más el llamamiento que desde 2007 han hecho para que se establezca en Puerto Rico.
El gobernador indicó en su carta que para ese propósito se cuenta con 6 millones de dólares, con el objetivo de ayudar a construir una instalación en la Universidad de Puerto Rico, en Mayagüez (oeste), donde el Centro de Alerta de Tsunamis en el Caribe se podría ubicar junto a la Red Sísmica de la isla.
Fortuño destacó que el Caribe es la zona con mayor amenaza para los ciudadanos estadounidenses en el mundo y que, sin embargo, los servicios de alerta contra los tsunamis siguen siendo responsabilidad de los Centros de Alerta de Tsunami del Pacífico y Alaska.
Fortuño recordó que en mayo pasado su Gobierno llevó a cabo un ejercicio de preparación para terremotos y tsunamis, pero el Centro de Alerta de Alaska tardó cinco minutos en identificar y comunicar la amenaza, tiempo insuficiente en su opinión.
"Es imperativo que estemos debidamente preparados para un tsunami futuro y adoptar todas las medidas necesarias y convenientes para promover un mejor estado de preparación a lo largo de toda la costa este de los Estados Unidos y el Caribe", señaló Fortuño.
Un maremoto azotó el oeste de Puerto Rico en 1918 llevándose la vida de 140 personas.
De acuerdo con Fortuño, si un fenómeno similar golpeara el oeste de Puerto Rico ahora podrían fallecer hasta 30.000 personas. EFE