Washington.- Casi un año después del golpe de Estado en Honduras y cinco meses después de la toma de posesión del presidente hondureño Porfirio Lobo, continúan los abusos de los derechos humanos en ese país, denunció hoy la Oficina de Washington para América Latina (WOLA).
La organización no gubernamental dijo en un comunicado que bajo el Gobierno de "Pepe" Lobo persisten los abusos de los derechos humanos y la inestabilidad política en ese país centroamericano ya de por sí afectado por la pobreza.
Según WOLA, la gente que se opuso al golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009 "continúa afrontando ataques, detenciones ilegales y despidos ilegales de sus trabajadores en los sectores público y privado".
Agregó que los ataques contra miembros de los medios de comunicación han sido "particularmente agudos", y que nueve periodistas han sido asesinados desde enero pasado.
WOLA criticó que, a su juicio, la prometida "restauración de la democracia" no ha incluido la investigación de esos crímenes o el procesamiento judicial de los responsables, y tampoco ha habido un esfuerzo genuino hacia la reconciliación nacional.
"No salen buenas noticias de Honduras", manifestó Vicki Gass, una analista de WOLA que vivió en ese país durante dos años tras el huracán "Mitch" y ha seguido de cerca los acontecimientos desde que el golpe desató una crisis política en Honduras.
"Las condiciones son tan difíciles como lo fueron inmediatamente después del golpe", agregó la experta.
Estados Unidos inicialmente condenó el golpe contra Zelaya y exigió su restauración en el poder pero posteriormente se pronunció a favor de que se realizaran las elecciones en Honduras.
A raíz del golpe, Honduras fue suspendida de la Organización de Estados Americanos (OEA). Sin embargo, EE.UU. apoya ahora su reingreso al organismo tras las elecciones presidenciales en ese país ocurridas en noviembre de 2009.
Durante su reciente gira por Suramérica, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, abogó por el reingreso de Honduras a la comunidad interamericana, por considerar que Lobo cumplió sus promesas de formar un Gobierno de unidad y creó una Comisión de la Verdad y Reconciliación.
También ha demostrado, según Clinton, un "compromiso firme y consecuente" con la democracia y el orden constitucional.