Atentado a Jordi Veras: paremos la impunidad

El atentado contra el joven José Jordi Veras Rodríguez ha causado gran indignación, tanto en la comunidad de Santiago de los Caballeros, así como en todo el territorio nacional y la situación no es para menos, pues se trata de una persona que actúa en el desarrollo de sus potencialidades, animado de la mayor entrega y dedicación a su profesión y convicciones morales.

Las características del hecho criminal y los roces o evidencias que los familiares de la víctima dicen poseer, son elementos más que suficientes para que las autoridades policiales y del ministerio público presenten las conclusiones preliminares sobre sus hallazgos. No parece que puedan tener tantas dificultades para encontrar evidencias y elementos que los conduzcan hacia los responsables materiales e intelectuales de este acto desgraciado para una persona joven, su familia y la sociedad en su conjunto.

La realidad sobre el caso dice que Jordi Veras tuvo dificultades con adversarios procesales y que estos señores dieron muestras de intolerancia frente a los clientes del joven abogado, sin pretender ser más legalistas de la cuenta, los encargados de recoger evidencias tienen en esa primera situación histórica la vía para iniciar con seriedad las indagatorias. No se pueden argüir razones procesales o ñoñerias de las normativas procesales, importadas para rehuir responsabilidades, deben ir al fondo de las investigaciones, sin que ello implique violaciones al nuevo sistema procesal dominicano, ni a los derechos fundamentales de nadie.

El sistema penal dominicano está atravesando por serias dificultades, las cuales tienen su mayor expresión en la poca credibilidad de la policía como organismo auxiliar de la justicia y la incapacidad del Ministerio Público o la inacción del mismo en la mayoría de los casos.

El Dr. Ramón Antonio (Negro) Veras, en su condición de padre del colega Veras Rodríguez, ha insistido en que esperan un informe sobre las indagatorias policiales, ese pedido de los familiares de Veras debe ser atendido con la urgencia que el caso amerita, ellos han dicho que conocen sobre los posibles orígenes del crimen, la Policía ni la Fiscalía de Santiago pueden darle larga a un asunto tan serio e indignante.

Tenemos que celebrar el hecho de que el joven Jordi Veras haya podido sobrevivir a este atentado con el esfuerzo de sus familiares y la contribución de las ciencias médicas, pero tenemos que insistir en que la impunidad no debe imponerse, pues resultaría caldo de cultivo para los que alimentan la delincuencia en el país.

La actitud del señor Presidente de la República de llamar al Dr. Negro Veras para expresarle su solidaridad y pesar por el crimen, debería servir de alimento para el ánimo investigativo del Ministerio Público y los agentes policiales de Santiago y el país.

Ojalá la fuerza de los criminales no siga demostrando que no tiene límites y que su poder está por encima de los órganos públicos y en este, como en otros casos, podamos detener la impunidad.

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