El presidente Leonel Fernández despejó las especulaciones que rodeaban la adjudicación de la presa de Monte Grande, al desestimar que en ese contrato se incurriera en sobrevaluaciones como se había denunciado.
El jefe del Estado explicó que en la adjudicación de la obra licitada durante la gestión del ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, no podía haber sobrevaluación debido a que la obra ni siquiera se ha iniciado.
El mandatario explicó que atendiendo a esas denuncias dispuso que la Contraloría General de la República llevara a cabo una investigación, la cual concluyó con tres informes distintos en los cuales no hay homogeneidad en cuanto a los precios.
Dijo que en virtud de esas disparidades ordenó que el contralor general de la República y el actual director del INDRHI supervisen la ejecución de la obra y que los pagos se vayan realizando en función de las cubicaciones.
Respondiendo a preguntas de periodistas, el Presidente Fernández defendió la obra que beneficiará a cientos de miles de residentes en el Sur.
A continuación las declaraciones del presidente Fernández:
“Nosotros mismos ante algunas declaraciones que se habían vertido a la opinión pública en relación al contrato de Monte Grande que es una obra que no ha empezado a ejecutarse, sino simple y llanamente una apreciación que se hacía en relación a ese contrato solicitamos a la Contraloría General de la República que contratase firmas privadas que le hiciesen una valoración de lo que podría significar el costo de ejecución de esa obra. La Contraloría recibió tres informes, con tres apreciaciones diferentes sobre ese particular.
De manera que no se podría decir que haya algo concluyente porque se trata de tres perspectivas, tres enfoques distintos respecto a ese mismo tema. Entonces le pedí al Contralor para que conjuntamente con el actual director del INDRHI procediese a reconsiderar el contrato que se había suscrito a los fines de que tenga la flexibilidad de establecer los pagos en función de la cubicación que se vaya haciendo, de tal manera que el valor definitivo de la obra se pueda consignar en la medida en que se va ejecutando y se vaya cubicando.
Con lo cual puede decirse que no puede haber sobrevaluación en el sentido de que se trata de una obra que no se ha ejecutado y ni siquiera se ha iniciado y con respecto a los diferentes criterios sobre precios nos dimos cuenta que no hay uniformidad de criterio, que no hay homogeneidad porque cada quien tiene idea distinta.
Entonces la mejor forma de tratar el tema es sobre la base de tener una comisión que pueda ir supervisando, que pueda ir vigilando cada cubicación que se vaya haciendo y ese es el criterio de flexibilidad con que la obra tiene que emprenderse. Ya luego el director del INDRHI y el contralor se referirán a este particular”.