Cólera

Más de 200 víctimas ha cobrado el cólera en Haití hasta el momento. La bacteria que origina esta enfermedad se reproduce de manera vertiginosa. Las Naciones Unidas han expresado su preocupación al respecto y en la República Dominicana, el ministro de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, ha dado instrucciones acerca de cómo prever que el brote no sea transmitido al país, a pesar de la cercanía geográfica.

Los medios de comunicación transmiten orientaciones, e instruyen acerca de la necesidad de lavarse muy bien las manos, evitar las aguas estancadas, hervir el agua que se bebe, cocer los alimentos. Lavar las ensaladas, vigilar las cañerías, evitar la falta de higiene en cada uno de los establecimientos donde se expenden vegetales u otros productos del consumo nacional, entre otras imprescindibles exigencias.

El tema de la frontera con la vecina Haití mantiene en vilo a las autoridades del país y desde la pasada semana Bautista Rojas instruye al personal calificado para evitar complicaciones, a la vez que explica acerca de los centros de salud y emergencias que funcionan en las provincias fronterizas y el resto en la geografía nacional, a fin de que sean adoptadas las medidas necesarias.

Según fuentes informativas, en el mercado bilateral domínico- haitiano se han asumido acciones preventivas con los productos que pueden ser introducidos aquí y sólo pueden integrarse al territorio dominicano quienes tengan pasaporte y tras un chequeo médico que certifique su estado de salud. Aunque no se han registrado síntomas aquí, resulta más que válido el cotejo exhaustivo en la frontera, a fin de evitar males mayores.

El cólera inquieta a todos y todas; pero, más preocupado está el pueblo dominicano, conocedor de las situaciones cotidianas que se viven en los hospitales y otros centros asistenciales.

Recordar que ante el menor síntoma de diarreas agudas, deben recurrir cuanto antes al médico. El diagnóstico precoz es imprescindible, pero más lo es aún la previsión.

Ojalá pueda detenerse el avance del cólera en la sufrida Haití donde, a los efectos devastadores del terremoto de enero 12, se han sumado otros males terribles como este. Pero, evitar que el contagio o propagación pueda llegar al territorio dominicano significa ganar una guerra antes que sufrir desgracias irreparables.

Acertadas han sido las palabras de Bautista Rojas y más loables aún los operativos, campañas y fumigaciones que se llevan a cabo. No caben aquí debilidades institucionales. Está en juego la salud y la vida de dominicanas y dominicanos.

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