El atentado contra el abogado y comunicador Jordi Veras fue planeado por Adriano Román por venganza, porque el jurista consiguió que por asuntos pasionales y otros problemas en su matrimonio con la señora Miguelina Llaverías, fuera condenado a 20 años de prisión y al pago de una indemnización de 25 millones de pesos en el año 2005.
De acuerdo a la comisión encabezada por el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, Román contactó al señor Franklin Reynoso, quien guarda 30 años de prisión en la cárcel de Rafey y este le comunicó que estaba a disposición para cualquier caso de sicariato.
Señala la comisión que Adriano Román le comunica a Reynoso que quiere sacar de circulación al abogado, pero que tiene que ejecutarse antes de las elecciones del 16 de mayo del 2010, por lo que este fue contactado por las “excelentes relaciones que tenía con Engel Carela, quien también guarda prisión.
La comisión señala que Franklin fue utilizado como señuelo para hacer las negociaciones con Román para la ejecución de Jordi y para ello se produjo una reunión entre los internos Engel y Franklin Reynoso con Francisco Carela Castro, hermano del primero.
Señala que Engel Carela cita a su hermano en la cárcel y acuerdan cobrarle a Román la suma de dos millones de pesos para matar a Jordi, porque según él este abogado le hacía la vida imposible.
Narra la comisión que luego Franklin le comunica a Román que la suma que cobraría para hacer el trabajo era 2.5 millones de pesos, a lo que éste le expresó que por esa cantidad no, llegando al acuerdo de 1.5 millones de pesos por el “trabajito”.
En la lectura del informe, además de Jiménez Peña, participaron el jefe de la Policía Nacional, José Armando Polanco Gómez, la fiscal de Santiago Jenni Berenice Reynoso y el abogado Ramón Antonio Veras, padre de la víctima del atentado. El informe fue leído por el vocero de la Policía, general Nelson Rosario.