Se acerca el verano y si bien el embarazo es una etapa de plenitud para la futura mamá, en algunos casos -más aún en la época de calor debido a las altas temperaturas- puede traer aparejado una serie de molestias o complicaciones entre las cuales se cuentan el dolor de espalda, la pesadez, sobre todo en las piernas, y los calambres.
Los principales factores que confluyen para que estas condiciones se presenten, especialmente después del primer trimestre que suele estar "copado" por las molestias gástricas, son el sobrepeso, el sedentarismo y la falta de movimiento.
Es que aunque muchas personas piensen lo contrario, el mantenerse activas- siempre que su situación particular lo permita y el médico no indique reposo- ayuda a las mujeres embarazadas a sentirse mejor. Lo mismo ocurre con el hecho de realizar actividad física, y mantener una postura adecuada o corregirla en caso que antes del embarazo estuviera mal.
"Por supuesto la cantidad de actividad que una mujer realice o ‘lo que se mueva’ depende mucho de sus deseos y de sus posibilidades. Pero debemos tener en cuenta que el incremento de peso localizado en el abdomen puede traer consecuencias y molestias que son mayores cuando al momento de buscar el embarazo y finalmente conseguirlo la mujer se encontraba por encima de su peso", expuso.
"No obstante hay una realidad: los dolores de espalda obedecen a los cambios de posición que se producen en las articulaciones y los ligamentos, que se aflojan. Por eso estamos frente a una condición prácticamente ineludible del embarazo. Así y todo hay mujeres que lo padecen más y otras menos", aclaró el especialista.
Lo mismo ocurre con los calambres que son más frecuentes hacia el final del ciclo. Éstos suelen deberse a problemas circulatorios y en general se desarrollan por pocos segundos, aunque pueden dejar una molestia residual que llega a durar todo el día.