Nueva York.- Un nuevo estudio efectuado en Dinamarca revela que las personas que debieron vérselas con el sistema de justicia penal tienen más riesgo de suicidarse que la población general, aun cuando la sentencia haya determinado su inocencia.
Esto se suma a un estudio de Estados Unidos que había demostrado que, en la década de 1980, los encarcelados eran nueve veces más propensos a suicidarse que la población general.
"Este estudio coloca al sistema penal en la agenda en término de los factores de riesgo de suicidio", dijo Roger Webb, experto en prevención del suicidio de la University of Manchester en el Reino Unido, y que participó del estudio.
"Demostramos que existe un alto riesgo de suicidio en todas las personas que tuvieron contacto con el sistema de justicia penal. Esto incluye a las personas que nunca estuvieron detenidas o que eran inocentes", dijo a Reuters Health.
Otros factores de riesgo son el abuso físico o sexual, la depresión y otros trastornos mentales.
Los nuevos resultados surgen de datos de más de 27.000 hombres y mujeres de Dinamarca que se suicidaron entre 1981 y el 2006. Como comparación, el equipo estudió también a más de medio millón de personas de la misma edad y sexo que seguían vivas.
Un tercio de los hombres que se había suicidado había tenido una acusación penal por una infracción grave o delito, desde superar las velocidades permitidas hasta cometer un homicidio. En el grupo de control, a un cuarto se le había imputado algún delito.
Una de cada ocho mujeres que se suicidaron había tenido contacto con la justicia penal, a diferencia de una de cada 20 del grupo femenino que seguía con vida. Claro que, dijo Webb, las personas que tienen problemas con la ley suelen tener una historia complicada.
"Es un grupo con necesidades bastante complejas, personas que provienen de comunidades pobres o familias disfuncionales, lo que de por sí eleva el riesgo de suicidio", comentó el autor.
Pero aun tras considerar internaciones psiquiátricas previas, la pobreza o la educación, la imputación de un delito elevó el riesgo de suicidio más de la mitad en los hombres y casi lo duplicó en las mujeres.