Entre el PLD y el PRD existen marcadas diferencias en cuanto a su accionar como partidos y en la forma de manejar sus situaciones internas. El PRD nunca respeta sus propias normas, mientras en el PLD la disciplina y el respeto a sus normas es lo cotidiano.
Existen muchas expectativas en torno a la reunión del comité central del PLD que se realizó este domingo y donde se eligieron los precandidatos presidenciales de esa entidad política. Soy de los que entienden que en esa reunión no sucedería nada que no fuera lo que tradicionalmente ha sucedido en todos los eventos de esa organización donde todo se resuelve apegado a sus normas internas. El PLD cuenta con dos grandes líderes, Leonel y Danilo, que ambos tienen un gran sentido de la historia y una amplia visión política que los lleva a poner sus intereses personales por debajo de los intereses de su partido y de la nación. Ambos tienen un proyecto común de nación y ambos tienen en el ejemplo de Juan Bosch la línea a seguir. A pesar de los temores de algunos, en el PLD las cosas saldrán sin mayores inconvenientes. Se escogieron los precandidatos, se realizarán unas primarias ordenadas, pacíficas y respetadas por todos y el ganador será reconocido sin traumas. El PLD no es el PRD. En el PLD no se verá el lamentable espectáculo que están dando Hipólito y Miguel. En el PLD jamás usted verá que pase un mes sin que se acepten los resultados de un proceso interno. El PLD es un partido con disciplina, con mística, con respeto a sus normas y procedimientos internos, con una visión diferente del accionar político y con un compromiso de respeto a todos los sectores de la sociedad dominicana.
Leonel como presidente del PLD tiene un criterio bastante claro de que su organización se mantenga dirigiendo los destinos de la nación. El ha sido siempre un defensor de la institucionalidad y fue el principal impulsor de la nueva Constitución, que establece claramente que no hay reelección consecutiva. Leonel no va a violar la Constitución. El es un líder de dimensiones extraordinarias que sabe actuar acorde a los tiempos y que no da ningún paso que pueda afectar su dimensión histórica. Por eso, el no irá a la reelección y será un árbitro en el proceso de primarias del PLD. Y con esa visión de estadista y político de dimensiones excepcionales, tampoco permitirá que ningún ruido pueda afectar el éxito de la reunión del comité central y de las primarias peledeístas. Si Leonel no será precandidato, no creo que tampoco su esposa, Margarita Cedeno, lo sea. Ella tiene todas las condiciones políticas y humanas para ser una buena candidata pero en este momento histórico no se vería elegante ni en el PLD, ni en el país. Lo más conveniente para el PLD sería que Margarita asuma la candidatura vicepresidencial. Como Danilo Medina será sin dudas el candidato del PLD, la mutual Danilo-Margarita sería una fórmula inderrotable y la mejor garantía de que el PLD siga dirigiendo con acierto los destinos del país.
Euri Cabral
Es Comunicador y Economista
euricabral07@gmail.com