Prejuicios culturales evitan práctica sexo seguro

Taras culturares, con raíces profundas, generadas principalmente por creencias religiosas, limitan a los dominicanos tener acceso gratuito o bajos costos pastillas anticonceptivas, preservativos u otras alternativas con lo que se puede practicar sexo seguro.
 
Esas ataduras sociales, llamadas también prejuicios, se pueden observar con simples ejemplo como el caso del  Ministerio de Salud Pública (guía de la política sanitaria del Estado) que carece de programas de orientación sexual.
 
El Ministerio de Salud Pública tampoco ofrece gratuitamente a la gente carente de recursos económicos métodos con lo que evite embarazos no deseados o de contraer algún tipo de enfermedad.
 
Ni en las llamadas “Farmacias del Pueblo”, que auspicia el Programa de Medicamentos Esenciales/Central de Apoyo Logístico (Promese/Cal) se puede comprar alguna pastilla anticonceptiva o un simple condón para la protección de una eventual relación sexual.
 
Especialistas en educación sexual consultados, a propósito de conmemorarse este sábado el “Día Internacional de la Salud Sexual y Reproductiva”, coinciden en calificar de “muy grave” que el Estado no ofrezca gratis a la población métodos anticonceptivos.
 
El uso de pastillas anticonceptivas, preservativos u otras alternativas, evitan embarazos no deseados u enfermedades de transmisión sexual como Sida, Papiloma Humano, Hepatitis C, entre otras.
 
Los especialistas consideraron un concepto “descabellado” el criterio de que si se le reparte gratis a la población condones u otros métodos anticonceptivos, se incentiva la práctica del sexo, incluso a temprana edad y sin control.
 
La doctora Lilliam Fondeur, que a través de una campaña de concientización busca que Promese/Cal venda anticonceptivos, critica que todavía se vea como un desacato solicitar educación sexual, una irreverencia promover el uso del condón y una inmoralidad orientar sobre los métodos anticonceptivos.
 
Fondeur se pregunta si la epidemia de niñas y adolescentes embarazadas, de abortos inseguros, de muertes relacionadas a un embarazo no es suficiente para justificar la venta de anticonceptivos y preservativos en la red 436  farmacias distribuidas en todo el  territorio nacional.
 
La doctora entiende que muchos embarazos no deseados, abortos y muertes maternas podrían evitarse. Agrega que los anticonceptivos existen desde finales de la década del 50, y que para las niñas y mujeres pobres continúan siendo una utopía.
¿Qué hace falta para que Promese Cal, la farmacia de los pobres, sostenidas gracias a las y los contribuyentes  los considere un medicamento esencial? El gobierno es ciego y sordo ante las demandas de las niñas y mujeres pobres.
 
“Sueño lo imposible, respeto al derecho de las pobres, a los anticonceptivos de calidad.  Es impostergable que Promese/Cal venda anticonceptivos y preservativos, los derechos reproductivos, son derechos humanos”, precisa Fondeur.
 
Estudios han demostrado que el sexo es una necesidad fisiológica natural en el hombre y la mujer, que aún no se le hable de ello, el ser humano lo practicaría, lo que hace caer la teoría de que si a la gente se le habla de sexo y se le facilita métodos de protección, se incentivaría a la práctica del mismo.

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