Cuando el PLD se inició en el mundo electoral, dos dirigentes, Leonel Fernández y yo, nos dedicamos a estudiar los procesos electorales como se realizaban en los países europeos y, principalmente en Los Estados Unidos de Norteamérica. Luego de regresar de Europa, en 1987, me fui a los Estados Unidos y entré en contacto con sus universales centros de conocimientos: Harvard, MIT, Comité Demócrata en Washington…
En 1994, Leonel Fernández es nombrado compañero de boleta del Maestro Continental, el Profesor Juan Bosch. Yo asumí la coordinación de su equipo de campaña. Realizamos un verdadero milagro electoral en todo el país, a tal punto de que Juan Bosch sólo obtuvo el 13 por ciento de los votos, pero el 18 de mayo, Leonel y yo nos fuimos a botar el golpe para Boca Chica y la gente nos detenía y se paraba a felicitarnos, todos con una frase en común: ¡Con ustedes estamos!
Leonel se sorprendió tanto de ese comportamiento de la gente que me dijo: Profesor, pero la gente nos quiere más que a Peña Gómez, quien en ese momento tenía una fiera batalla contra el fraude que le había hecho el enano perverso, Joaquín Balaguer.
Yo me reúno con el Comité Demócrata y le explicó que con Balaguer de candidato no había como celebrar elecciones libres y que la única salida era eliminar las elecciones, cambiar la Constitución y prohibir la reelección. El Comité Demócrata de Washington estuvo de acuerdo, elaboraron un informe e hicieron lo ya acordado: en el año 1996 se celebraron nuevas elecciones y Leonel, como candidato presidencial del PLD, derrotó a Peña Gómez, el candidato del PRD.
En las primarias que hicimos en 1995, para elegir el candidato presidencial del PLD, yo seguí siendo el Coordinador de campaña de Leonel. Norge Botello, quien junto a Euclides Gutiérrez eran nuestros competidores, vino a mi oficina y yo le hablé sobre la necesidad de que se impusiese el Código del Perdedor. El Comandante me preguntó qué era eso y le expliqué: El que compite y su agenda resulta derrotada, debe hacer:
1 -Tan pronto como recibe el primer boletín en el cual hay una clara tendencia que determina quién es el ganador, llamar al precandidato triunfante y felicitarlo por su victoria.
2- Asumir la total responsabilidad por la derrota y agradecer el trabajo realizado por sus colaboradores, por sus familiares… y
3- Marginarse totalmente de la campaña, aislarse, dedicarse a reflexionar, estudiar hasta encontrar una salida a su dilema. Mantener la lealtad a su organización y pedirle a sus colaboradores que se integren a los trabajos del candidato electo.
Norge Botello se sometió ciento por ciento al Código. Desde esa fecha hasta ahora, nadie lo había asumido como lo hicieron en las pasadas primarias del domingo, José Tomás Pérez, Domínguez Brito y Radhamés Segura. Con ese precedente, el Código del Perdedor queda en la República Dominicana definitivamente impuesto, y yo, como intelectual influyente, regocijado.
Ahora, una cosa más que expliqué en un artículo anterior, al inicio de nuestras primarias. Cuando no se entienden los roles se impone la soberbia, que mastica traición y que termina tratando de justificar la incapacidad para ser ganador. Por razón en esta democracia, no ciberplatónica, sino ciberplaténica, es decir, súper costosa, los roles tienen que estar muy bien definidos: usted tiene que saber en qué y cómo invertirá su plata, usted tiene que saber, como dice el gringo, si es the man for the job, estos es, el hombre ideal para el trabajo a realizar.
Y una regla fundamental en eso es que cuando los números no le dan la categoría de competidor, usted debe retirarse, como lo hicieron Alburquerque y Almeyda: Pérez, Brito y Segura, nunca fueron competidores y nunca debieron llegar al final. ¿Por qué lo hicieron? Yo estimo que Palacio lo financió para de esa forma lograr que las primarias se celebraran y justificar continuar siendo, sin ser electo, las autoridades del Partido. Esa desgracia, esa perversidad, es ilegal, pero está impuesta. Ya no nos queda otra salida que contra todas las desgracias que tengamos encima, contra todo el dolor, y contra todas las trampas que puedan venir, lograr que Danilo Medina sea el próximo Presidente de la República.