El noroeste haitiano (con más de medio millón de habitantes) es árido y yermo, un territorio acostumbrado a sufrir largas y devastadoras sequías.
Situado frente a la porción más oriental de Cuba, es el departamento (provincia) más pobre dentro del país más pobre en el Hemisferio Occidental. Su miseria es dura, muy dura.
Bassin Bleu, que significa paradójicamente cuenca azul por sus otrora numerosos pasos de ríos, es una de las siete comunas del noroeste, donde funciona desde hace un año un moderno hospital comunitario de referencia del Proyecto Cuba-Venezuela, que le ha permitido salvar la vida a más de 3 100 personas infectadas con el cólera desde el 22 de octubre del pasado año, con una baja tasa de letalidad de solo 0,1 %. Hoy la epidemia allí está controlada por el personal médico cubano.
Granma fue testigo de la pericia de la enfermera manzanillera Eminy Fonseca Santo Domingo, quien sin perder un minuto canalizó en vena la solución de ringer lactato al niñito Francois Lorvewson, de siete años, y con una deshidratación moderada, para rescatarlo de la «mordida» del vibrión colérico.
Mientras en el resto de Haití ya llueve frecuentemente, en el noroeste solo han caído algunos aguaceros fuertes y lloviznas, que no cambian para nada la intensa sequía y las angustias de la población por la carencia de agua. Ni el amago de la tormenta tropical Emily pudo transformar esa dramática situación.
No se puede olvidar que una de las vías de propagación del cólera es justamente la falta de agua potable, de la que en Bassin Bleu es muy bajo el consumo.
El doctor Lorenzo Somarriba, jefe de la Brigada Médica cubana en Haití, puntualiza in situ las medidas contra el terrible mal y orienta no bajar la guardia. Insiste en la importancia de priorizar el trabajo de los grupos de pesquisa activa en esta comuna de más de 55 000 habitantes, que nunca antes de la llegada de nuestros brigadistas sanitarios contó con servicios médicos, como tampoco dispone de luz eléctrica, caminos pavimentados u otros beneficios.
Sin embargo, en el último mes se reportaron 45 casos aislados de cólera procedente de territorios aledaños a Bassin Bleu y radicados en las márgenes del contaminado río Tra Riviere, del que sus pobladores toman directamente el agua para sus necesidades, «caldo de cultivo para la aparición del letal vibrión», expresa a nuestro diario, el doctor holguinero Rolando Pupo González, director del hospital, quien destaca que el rebrote está totalmente controlado gracias a la labor de los grupos de pesquisa activa.
«También nos encontramos con otros padecimientos como enfermedades parasitarias, digestivas y afecciones de la piel, en lo que mucho tienen que ver las insalubres condiciones en las cuales viven», puntualiza.
Son muchas las historias que pueden contar los miembros de nuestra Brigada Médica a cargo del hospital comunitario de referencia de Bassin Bleu; como la de Gedeus Bendy, de 17 años, operado exitosamente por el doctor guantanamero Oliday Pérez Suárez, cirujano en primer grado, máster en urgencia y profesor instructor en la especialidad.
«Bendy vino de Port-de-Paix, la capital del noroeste, distante 18 kilómetros y por malos caminos, porque no podía pagar la operación en un establecimiento privado. El joven llegó en shock séptico provocado por una apendicitis aguda. Le sacamos un litro de pus del abdomen», explica el galeno.
La madre del adolescente haitiano, Ileana Jean, manifiesta sentirse satisfecha de la atención dada a su retoño y agradece a los médicos cubanos que hayan salvado la vida de su hijo.
El doctor Roberto Reyes Gutiérrez, especialista de primer grado de ginecología y obstetricia de Las Tunas, tampoco olvidará el momento en el que trajo a la vida a la hija de la joven haitiana Augusta Noe Elna. La niñita llegó fuerte y pesando 3 500 gramos. El parto fue asistido también por las doctoras bolivianas Sofía Gómez Condori y Sonia Acho Callo, graduadas de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana. La mamá, en agradecimiento, decidió llamar a su hija Roberta.