NUEVA YORK.- Definitivamente el bésibol es un deporte impredecible. Antes del 4 de septiembre, todo era sonrisa y tranquilidad en los predios de los Medias Rojas de Boston. Pero de esa fecha en adelante sólo ha reinado la angustia y la confusión entre los jugadores.
No es para menos. Luego de liderar la División Este por gran parte de la temporada y luego el comodín para los playoffs con nueve juegos de ventaja sobre los Rays de Tampa Bay, el equipo se desmoronó por completo a tal punto que ha cosechado un récord de 5-16, y ahora apenas tienen un juego de ventaja tras perder dos de tres ante sus máximos rivales, los Yankees de Nueva York, en combinación con dos triunfos en tres partidos de los Rays sobre los Baltimore Orioles.
Boston pudo mantener su ventaja gracias a una remontada en el segundo partido de la doble jornada de este domingo tras ir pediendo 3-0. Terminó con la victoria por 7-4 en 14 entradas. Esto de momento le da algo de alivio al equipo. Ahora dependen de sí mismos y tal vez de la ayuda de otro equipo para clasificar.
Por esas ironías de la vida, el equipo del que dependen es los Yankees. Boston tendrá que apelar a la buena voluntad de sus archirrivales, que juegan precisamente ante los Rays, y obviamente de su desempeño para poder estar desde el viernes en la postemporada. Este lunes comienzan una serie de tres partidos ante los Orioles, tres partidos en los que tendrán que dejar el pellejo en el terreno, así como lo hicieron ante los Bombarderos el domingo.
Pero nada está garantizado. Los Rays están jugando a un nivel óptimo y cuentan con un mejor cuerpo de lanzadores para solventar la emocionante serie ante Nueva York en el Tropicana Field. Y se espera que Joe Girardi les dé descanso a sus jugadores titulares con miras al inicio de la Serie Divisional, por lo que Tampa lleva algo de ventaja.
Parece mentira que los Medias Rojas, el equipo que se dio el lujo de gastar algo más de US$300 millones en dos jugadores como Carl Crawford y Adrián González, y que fue catalogado como el súper favorito para ganarlo todo este año, tendrá ahora que estar pendiente a la pizarra y al resultado de Rays ante Yankees, con Hector Noesí y Bartolo Colón en la lomita para los primeros dos partidos de la serie.
Algo sí es casi seguro, si Boston no avanza muchas cabezas rodarán en el equipo y la temporada sera calificada como uno de los fracazos más grandes de la historia del deporte.
La suerte está hechada. Los Medias Rojas y los Rays son dueños absolutos de su destino y el que saque le mejor provecho de sus condiciones a los días finales de la temporada regular será el justo vencedor de esta guerra psicológica.