Los indicadores de bienestar reforzarán legitimidad de gobiernos`

París.- El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, señaló hoy que los indicadores de bienestar publicados por la organización permitirán conocer las prioridades de la población y «reforzar el nivel de legitimidad de los gobiernos».

Gurría afirmó que el objetivo de estos indicadores es que los ciudadanos de cada país puedan «hacer un índice» de lo que consideran que es para ellos el bienestar y afinar sus demandas de políticas públicas.

El secretario general no quiso pronunciarse sobre el peso relativo de cada uno de los aspectos analizados e insistió en que cada persona tiene una percepción diferente.

El informe sobre la medición del bienestar incluye once dimensiones, como la vivienda, el trabajo, la salud, los ingresos y riqueza o las relaciones sociales.

El premio Nobel de Economía Josept Stiglitz, que dirige la comisión que lleva su nombre sobre la medición de la mejora económica y el progreso social, señaló la importancia de no ceñirse al Producto Interior Bruto (PIB), cuyas limitaciones para evaluar el bienestar se han puesto todavía más en evidencia con la crisis.

Stiglitz recordó -refiriéndose esencialmente a su país, Estados Unidos- que antes de la crisis el crecimiento del negocio bancario se sustentaba en el crédito, pero como se ha visto ése no era un modelo sostenible, de la misma forma que los beneficios del sector financiero estaban inflados por la burbuja inmobiliaria.

Igualmente indicó que el PIB por habitante no daba cuenta de que muchos estadounidenses, antes incluso del estallido del sistema financiero, estaban en una situación peor que hace dos décadas, o de que tanto o más importante que conseguir un incremento del PIB es ofrecer un empleo estable.

Recordó que en Estados Unidos hay 25 millones de personas que no tienen un empleo a tiempo completo, o que en España el paro juvenil afecta al 45 % de los jóvenes.

El Nobel de Economía de 2001 subrayó el carácter contradictorio del PIB en términos de bienestar en la medida en que incorpora el valor de producciones que causan daño medioambiental o que, por ello, comprometen el progreso económico futuro.

Dijo que una de las cuestiones en que hay que seguir trabajando es la evaluación de las desigualdades y el empobrecimiento, que son «multidimensionales».

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