Los líderes europeos aprobaron esta madrugada un plan para salvar el euro mediante una rebaja del 50 por ciento en la deuda griega, la recapitalización de la banca europea y la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.
El nuevo paquete de rescate para Grecia, que estará dotado de 130 mil millones de euros, tendrá una duración hasta 2020 y llevará aparejada una pérdida de soberanía en materia económica al crearse una comisión permanente de vigilancia y control de la política gubernamental.
Esta misión con presencia permanente en el país pondrá punto final a las visitas que cada tres meses realizaban los expertos de la denominada troika, integrada por la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo.
En declaraciones a la prensa, el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, no sólo aceptó el órgano fiscalizador extranjero, sino que se mostró agradecido al plan de la CE confiando en que ello haga de Grecia un país más viable y transparente.
Uno de los puntos más problemáticos fue lograr que los bancos aceptaran una rebaja de 100 mil millones de euros en el valor de la deuda griega. Para ello se aprobó una partida de 30 mil millones de euros destinados a recapitalizar los bancos helenos y otra de 106 mil millones para el resto de las entidades europeas.
En general, los bancos que reciban ayuda de las instituciones comunitarias no podrán repartir beneficios vía dividendos o bonificaciones ni a los accionistas ni a los empleados hasta que cumplan los objetivos requeridos.
Para forjar este acuerdo los líderes europeos recibieron la ayuda del director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales, la patronal de la banca mundial, Charles Dallara, quien se comprometió a trabajar con Grecia y la troika hasta alcanzar un nivel de estabilidad.
Por último, los países de la eurozona también acordaron ampliar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) creado el pasado año con un desembolso de 440 mil millones de euros.
El fondo, que ya fue utilizado para proporcionar ayuda a Irlanda, Portugal y Grecia, dispone en la actualidad de 290 mil millones, y según los responsables comunitarios se trataría de aumentarlo 4 ó 5 veces hasta alcanzar el billón de euros.
Esa cantidad sería suficiente para evitar los problemas que pudieran generar la deuda de Italia y España, tercera y cuarta economía de la región respectivamente.