Bogotá.- El gobierno colombiano insiste en promover una reforma a la educación superior, pese al rechazo generalizado de la comunidad estudiantil, en paro desde el pasado 12 de octubre.
Desde ese día, cuando el Ejecutivo presentó en el Congreso dicha iniciativa, los estudiantes resolvieron salir de las aulas para defender en las calles lo que consideran un derecho para todos los colombianos: la educación.
Para los educandos, tanto de las universidades públicas como privadas, la reforma que impulsa el Gobierno afecta la financiación de las instituciones, resta autonomía y atenta contra la calidad de la enseñanza, al tiempo que reduce la educación a una mercancía.
Con marchas, cacerolazos, pupitrazos y besatones, entre otras iniciativas, los estudiantes patentizan así su defensa por el derecho a la Educación, jornadas que continuarán hasta tanto el Ejecutivo no retire la iniciativa.
Entre la comunidad estudiantil hay un rechazo integral a ese proyecto, no sólo porque ignora las observaciones de los jóvenes, sino porque consideran que claramente avanza hacia la privatización de la educación superior.
A su vez sostienen que la reforma tal y como está planteada no mejora la calidad, la cobertura y la financiación, como pretende hacer creer el Gobierno.
Frente a ello, los educandos decidieron que mantendrán sus movilizaciones y protestas hasta lograr la eliminación de la iniciativa gubernamental.
Fue así que, el pasado 26 de octubre, cientos de miles de estudiantes marcharon nuevamente por las principales ciudades del país, jornadas que continuarán si el Ejecutivo insiste en su posición.
El Gobierno no quiere aceptar que su reforma neoliberal es rechazada por la comunidad estudiantil y nos la quiere imponer, por eso estamos nuevamente en las calles, dijo a Prensa Latina Andrés León, uno de los voceros de la Universidad de América.
Queremos reforma, pero una que establezca la educación en Colombia como un derecho, apuntó.
León sostuvo que estas jornadas de movilizaciones son lastimosamente la única forma que tienen los estudiantes de hacerse escuchar por el Gobierno y aseguró que estas protestas continuarán.
Ante la amenaza lanzada por las autoridades, de que podrían perder este periodo lectivo, León señaló: «Es preferible perder un semestre que no la universidad en un semestre». Con esto «no solo garantizaremos la educación para los que ya podemos, si no para aquellas personas aún hoy marginadas».
En tanto el presidente de la República, Juan Manuel Santos, reiteró que la reforma no será retirada, dando así la espalda al reclamo de los estudiantes.
Incluso Santos expresó que aún no entiende el por qué de las constantes protestas contra su iniciativa, e instó a los estudiantes a que pongan fin al paro.
El mandatario incluso dijo que aún no ha encontrado argumentos para las movilizaciones pues el proyecto -según su opinión- contempla más recursos, aumento de cupos y mejor calidad.
«No encuentro ni un solo artículo que privatice o haga más costosa la educación», subrayó. Para los estudiantes, estas declaraciones muestran la sordera de Santos y su Gobierno.