Aunque existen hay condiciones para un cambio gubernamental, el oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sigue siendo una opción, porque la oposición tiene serios problemas, afirmó la reconocida politóloga Rosario Espinal.
La catedrática dominicana dijo que en cierta medida el Partido Revolucionario Dominicano sigue siendo un obstáculo al triunfo del PLD, pero los reformistas se han desintegrado y eso favorece a la organización política de gobierno.
Entrevistada en el programa televisivo De la Semana, trasmitido por el canal 37, Espinal aseguró que los reformistas se clavaron su propio cuchillo, pues a cuatro meses de las elecciones, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) no tiene un candidato.
La analista señaló que el PLD apostó más de la cuenta y dejó que la corrupción sea un fenómeno central de los recursos del Estado, dejando que el favoritismo o clientelismo se reproduzca.
A su juicio, el PRD se ha beneficiado con el descontento que hay con el PLD, el que a su juicio es suficiente hoy para un cambio en mayo venidero, pero las debilidades del primero favorecen al segundo.
Esa es la situación que hay a principios de este año, reiteró Espinal, quien añadió que si el PRD pierde, en ese partido habría una fuerte crisis y sucedería que Hipólito Mejía quedaría muy debilitado, pero Miguel Vargas, presidente de esa organización, también se afectaría porque sería culpable de la derrota.
A pesar de la fortaleza histórica del PRD, ese partido no aguanta ya más fracasos, declaró la experta.
Precisó que el mismo sistema de beneficiar a ciertos sectores (clientelismo) requiere de cambios de partidos para cambiar los favorecidos, que circulen las élites partidarias porque si no, se gestaría un serio problema en la sociedad, alertó.
No obstante, el PLD lleva una ventaja. El PRD tiene que pensar muy bien su estrategia de aquí a mayo, porque enfrenta un partido en el poder que está unido y cuenta con los recursos del Estado.
Espinal puntualizó que en los últimos ocho años, el gobierno del PLD abandonó mucho de aquella mística de reforma democrática y se apoyó mucho más en la vieja práctica política dominicana que llamamos clientelismo y en realidad es corrupción, sentenció.
