La falta de estacionamientos en las proximidades del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, Distrito Nacional, se agudiza cada vez más, situación que obliga a las personas que acuden a este lugar y otros de la zona, a improvisar aparcamientos en las aceras de las calles y avenidas circundantes.
Las calles Beller, Independencia, Arzobispo Portes, Fabio Fiallo, entre otras, se encuentran atascadas de vehículos estacionados en ambos costados de estas vías, dejando tan sólo un carril para el movimiento de vehículos, en franca violación a la ley 241, sobre tránsito, que prohíbe la apropiación de aceras para estacionarse.
Esa situación pone en riesgo la vida de transeúntes y vendedores ambulantes que están obligados, en ocasiones, a caminar en medio de las vías esquivando los automóviles.
Los pocos parqueos existentes en la edificación que alberga también la Fiscalía del Distrito Nacional, están reservados para los jueces y la fiscal titular, lo que obliga a que las personas que lo frecuentan no encuentren un lugar seguro para dejar sus vehículos.
Esta condición obliga a los visitantes a tener que pagar entre RD$100 y RD$25, a los denominados parquedores ambulantes, quienes se han adueñado de las calles y la utilizan para estos fines.
Estos negociantes se encargan de reservar espacios en plena calle y avenidas a cambio de unos cuantos pesos, algo que ha llevado a las autoridades de Tránsito a colocar pilotillos plásticos para impedir que utilicen dichos espacios y se formen taponamientos.
Residentes en la zona se quejan porque los conductores invaden los frentes de sus viviendas y negocios.
Ana Rosa, una residente, dijo que se le imposibilita salir de su casa porque le ocupan el frente de la marquesina. Narró que la pasada semana un vehículo de color blanco le mantuvo la puerta de su garaje bloqueada por unas tres horas, lo que le impidió realizar sus acostumbradas diligencias.
“Este problema imposibilita que en caso de emergencia pueda salir rápido de mi casa”, dijo.
Manifestó que los habitantes de ese sector llevan años tratando de solucionar el problema y pidió a las autoridades del Ayuntamiento del Distrito Nacional y el Poder Judicial buscar solución.
El cúmulo de automóviles estacionados convierte en un caos el tránsito por dichas vías, lo que se agudiza en las horas picos, o cuando se ventilan juicios relevantes y los contingentes militares cierran la calle Fabio Fiallo, principal vía de acceso al Palacio de Justicia.
En el año 1944, cuando fue construido el Palacio de Justicia por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, la cantidad de vehículos era muy reducida. La arquitectura ocupa una superficie de más de trescientos metros cuadrados, realizada para que en horas laborales, en su interior, se desplacen una mil quinientas personas. Pero, sus diseñadores A.W. Rogers y Mario R. Lluberes no pensaron en el futuro, en cuanto a la parte vehicular, lo que hoy representa un serio problema. Más aun, gran desafío para las autoridades y sociedad dominicana.
