“Expreso en el nombre de Cuba y en el mío propio nuestra gratitud y aprecio por su presencia en nuestro país”, afirmó el presidente Raúl Castro durante la despedida este miércoles a Benedicto XVI, quien dijo agradecer a Dios haberle permitido visitar “esta amada Isla como Peregrino de la Caridad”.
Lo anterior tuvo lugar durante la ceremonia celebrada en el Aeropuerto Internacional José Martí, minutos antes de abandonar el papa suelo cubano.
Tras la reunión sostenida con Fidel Castro y luego de una apretada agenda de tres días, iniciada en Santiago de Cuba y concluida en la capital habanera, el papa Benedicto XVI abandona la Mayor de las Antillas, no sin antes expresar su gratitud por la manera en que fue recibido y la calurosa acogida del pueblo cubano.
La audiencia y la misa de Benedicto XVI en la Plaza de la Revolución se dan 14 años después que Juan Pablo II ofició en el mismo sitio, ante miles de personas. En esta ocasión, la santa patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, acompañó como foco espiritual la visita de Benedicto XVI, que coincidió con el 400mo aniversario de su aparición.
Miles de cubanos ofrecieron una calurosa despedida al papa durante su trayecto hacia el aeropuerto internacional José Martí de la capital.
Las calles de la urbe recorridas por el Sumo Pontífice en su marcha hacia la terminal aérea se llenaron de banderas cubanas y de la Ciudad del Vaticano en manos de un pueblo que se mostró cordial durante toda la visita.
Desde su auto panorámico el Santo Padre correspondió a las muestras de cariño expresadas por creyentes y no creyentes.
“Se trata de una figura de alto nivel internacional que merece nuestro reconocimiento y nuestras muestras de respeto”, comentó la ingeniera Arelis Rodríguez, en tanto que Sonia Piñeiro, ama de casa de confesión católica, calificó como una bendición la presencia de Su Santidad en la isla: «pues trae el mensaje de la esperanza, el amor y la entrega al prójimo que debe caracterizar a todos los seres humanos».
Horas antes, durante una conferencia con la prensa acreditada para la ocasión, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, calificó de afable y respetuosa la acogida de los cubanos al Santo Padre, los cuales sumaron más de medio millón entre los congregados en Santiago de Cuba y La Habana.
El portavoz manifestó que Benedicto XVI había quedado gratamente sorprendido por la alegría y la gran participación popular en sus actividades.
Joseph Ratzinger celebró dos misas multitudinarias al aire libre, la primera el día de su llegada en la ciudad de Santiago y la última, este miércoles en la Plaza de la Revolución de La Habana, con la asistencia de unas 300.000 personas, según datos facilitados por el portavoz vaticano.
Cristian Abreu (enviado especial)
