Los infantes duermen en la calle 30 de Marzo, esquina Simón Bolívar, en los alrededores del Altar de la Patria. No importa el ruido de los vehículos, sus sueños siguen volando, quizás buscando allá, en lo alto, lo que aquí no les han permitido tener, pese a que lo merecen por derecho propio.
