La Literatura es una manera eficaz de abrir horizontes, esos que llevaron a Carlos Guillermo Oliva, un joven artista dominicano, a transitar el camino de la poesía y a través de estas ramas de las artes alcanzar muchos de sus sueños. En eso anda actualmente.
En entrevista concedida a DominicanosHoy, este hijo de la Zona Colonial, nos habla de sus primeros pasos en las artes, proyectos, metas y propósitos.
– ¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo de las artes?
“Empecé a escribir poesía a los 16 años. Recuerdo un poema que le dedique a Rusia, en el cual describía la belleza de sus ciudades.
“Les confieso que siempre he sido un apasionado de la lectura. Cuando no tenía dinero para comprar los libros, me iba a la librería Cuesta, donde los prestan. De esa manera empecé mi paseo por el maravilloso mundo de la Literatura, de la mano de José Saramago y Ortega y Gasset”.
-¿Quiénes han sido los autores que más han influenciado en ti?
“He tenido bastante influencia de muchos escritores, desde que entró en mí vida, con su ensayo sobre ‘La Ceguera’, el escritor José Saramago: él ha sido un guía literaria. Luego, en España, conocí a Octavio Paz, quien me abrió los horizontes sobre el ensayo.
“De los dominicanos me identifico con Manuel del Cabral, Joaquín Balaguer, Juan Bosch y Pedro Henríquez Ureña, entre otros. La verdad es que son verdaderamente brillantes”.
-¿Cuéntanos sobre tus proyectos?
“Estoy ahora muy inmerso en mi trabajo como en el bar Libélula, ubicado en la Zona Colonial, allí puedo brindar una faceta diferente de mí arte. Pero, en un futuro no muy lejano quiero viajar a Argentina para estudiar Literatura allá”.
-¿A qué atribuye el poco interés que tienen algunos jóvenes por la Literatura?
“La verdad es que no hay excusa para no leer. Hoy en día hay muchas facilidades para que los jóvenes nos alimentemos de la lectura; los tiempos en que vivimos condicionan a los seres humanos a tener inclinación y preferencia por lo material y echar las otras artes”.
Finalmente, Carlos Guillermo Oliva invita a nuestros lectores a creer en que los sueños, por más grandes que parezcan, se pueden alcanzar: “Yo Sueño con viajar, conocer el mundo. Es que soy un aventurero me encantaría vivir de puerto en puerto. Eso sí, con un libro bajo el brazo».
