Leonel: “un hombre de ego débil y conducta egoísta”

La complejidad post-presidencial que generan los gobernantes a su salida del poder, podría ser devastadora para el saliente presidente Leonel Fernández, definido como una persona de ego débil y conducta “melagománica y narcisista”, condición que ha evidenciado durante sus mandatos.
 
Estas circunstancias podrían ocasionarle un desequilibrio en su salud emocional, puesto que a partir del 16 de agosto pasa a ser un ciudadano común, con otro rol, lo que tendrá un gran impacto en su vida psicológica, emocional, económica y familiar.
 
De alguna manera los presidentes salientes se sienten muy solos cuando dejan el gobierno, lo cual le provoca la denominada depresión post-presidencial, que se agudiza al verse fuera del poder y sin las acostumbradas adulaciones de seguidores y personas de su entorno.
 
En ese sentido, la pregunta es: ¿A que se dedicará Fernández? El comunicador Andrés Oppenheimer, al referirse a esa compleja situación, reflexiona que la mayoría de los países de América Latina necesitan con urgencia un circuito de conferencias, como en Estados Unidos, que permita mantener ocupados a sus expresidentes dando discursos en lugares remotos, sin seguir estorbando en la política de sus países.
 
Como presagio a la siempre demoledora soledad que atrapa a los mandatarios, el presidente Fernández en las últimas semanas se lanzó con gran arrebato a hacer por todo el país inauguraciones de obras terminadas y en proceso, y realizó un encuentro con el presidente electo, Danilo Medina, funcionarios, senadores y diputados.
 
Previo a su despedida, tampoco ha desaprovechado la oportunidad para informar y exaltar los logros de su gobierno.
 
Para el psiquiatra Fernando Fernández, en personas de conducta melagománica y de acciones narcisistas, como la demostrada por el mandatario, es normal que su salud emocional sea conmovida al momento de enfrentarse a un nuevo estilo de vida.
 
Explica el especialista que esa condición lo llevó a agenciarse el mayor poder posible, para tener influencia aún estando fuera del gobierno, algo parecido a lo hecho por Joaquín Balaguer.
 
La conducta de Fernández muestra muchos elementos que deben ser valorados y es por eso que los expertos emiten sus opiniones a partir: uno de su identidad con él y otros por su simpatía.
 
Entre tanto, algunos de cara al cambio de gobierno opinan que Fernández se va con gran dominio de las cosas públicas, lo que se evidencia en el control de las altas cortes y, además, porque estará al frente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), logros considerados como personales.
 
Pero, pese a sus satisfacciones internas, la realidad es que el saliente gobernante no se ve bien. Puesto que con estas características, forma de actuar y conducirse, es para estar muy preocupado. Al referirse a esta situación, el experto Fernández entiende que no es casual que se le vea con una imagen desaliñada que evidencia 10 años más.
 
El también psiquiatra, Secundino Palacio, opina que en lo adelante Fernández tendrá un reordenamiento en el contenido de sus pensamientos y sus actitudes, en el orden político, económico, social, psicológico y familiar.
 
Explicó que ese recondicionamiento post-presidencial podría hacerlo más humilde, tierno, sensible y comprensivo antes los graves problemas de la humanidad, o volverse indiferente y pasar a vivir de la gloria del pasado.
 
Partiendo de la conducta mostrada, según este especialista, Leonel Fernández es un hombre de ego débil, característica de las personas que les gustan los reconocimientos y la lisonjerías.
 
Recordó que hay jefes de estados que al dejar el gobierno se crecen y pasan a ser grandes humanistas, como Nelson Mandela, Jimmy Carter y Fidel Castro, entre otros, Pero, asimismo, hay otros, que al abandonar el poder se hacen más atropellantes.
 
En este caso hay que esperar a ver si el mandatario, al enfrentarse a un nuevo rol en su vida, tendrá desaliento por el cortejo que acompaña, o si adquirirá un gran crecimiento al encontrarse consigo mismo, con el mundo interior, con la existencia en su condición más íntima.
 
No obstante, el doctor Fernández estima que el Presidente es un individuo de un accionar conductual mesiánico, con aparente humanidad y conducta de imaginación, que se corresponde una manera de maniobrar concentrado en sí mismo.
 
“De acuerdo a todo esto, se podría decretar que al dejar el gobierno se va sentir muy solo, puesto que se avizoran momentos de mucha tensión, al no sentir la parafernalia, la vanagloria, creerse en un santuario, o esos momentos de luminarias”, alega el galeno y agrega:
 
“El Leonel humano se verá expuesto a momentos de incertidumbre, soledad, aislamiento, tensión, suspenso, depresión y ciertamente activará todas sus alcancías para impulsar su proyecto del año 2016”, observó.
 
Según el aspecto conductual, el psiquiatra concluye: “su personalidad es del supremo, santuario, es una luminaria del universo. Esto es lo que él se cree; pero, la población tiene diferentes percepciones. Creo que se dedicará a fortalecer la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), sus relaciones internacionales y su liderazgo en el PLD”.

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