Pese a que el negocio del transporte público de pasajeros, o el denominado concho, mueve millones de pesos, no es sostenible para los choferes, por los altos costos de los combustibles, repuestos y los pagos que deben hacer a los fines de mantener en operación las rutas.
De acuerdo a estudios sobre el tema, lo percibido por el oficio del concho solo alcanza para el día a día, lo que significa que no es rentable mantener la calidad de la ruta, tanto del servicio, como de la unidad vehicular.
No obstante, para los empresarios del transporte o los conocidos como secretarios de los sindicatos, el negocio resulta muy lucrativo, puesto que someten a los choferes al pago de varias retribuciones que van a sus bolsillos y se hacen ricos a costa del sacrificio de los conductores.
Históricamente, el transporte de pasajeros ha generado violentos enfrentamientos entre sindicatos de transportistas que en ocasiones han dejado un desenlace fatal.
El común denominador en esta profesión son las peleas violentas por el control de las rutas entre choferes rotulados y no rotulados o “piratas”, que suele generar muertes y heridos.
Los automovilistas, en gran proporción, trabajan en carro o minibús alquilados, por lo que pagan a los propietarios una renta diaria, lo que unido al gasto en combustibles y mantenimiento conlleva a que al final del día lo percibido resulte insuficiente para la manutención de su familia.
Pedro Martínez, un chofer de la ruta Pedro Livio Cedeño, dijo que obtiene una entrada bruta diaria de entre RD$2,500 a RD$2,800, de los que solo en combustibles invierte RD$1,300, que según explicó le alcanza mínimamente para alimentar a su familia.
Mientras que Antonio Bonilla, de la ruta López de Vega-Lincoln, obtiene en un día de trabajo entre RD$2,700 y RD$3,000, de los que en combustibles invierte RD$1,000, teniendo una ganancia de entre RD$1,700 y RD$2,000.
Si el chofer labora en un carro alquilado, entonces deberá pagar entre RD$500 y RD$700, y en algunos casos RD$1,000, dependiendo de las condiciones del vehículo.
Todo lo anterior se refleja, además, en el precio del pasaje cobrado a los usuarios, lo que constituye otro dolor de cabeza por lo que representa para este segmento de la población, que por lo general devenga bajos salarios. Pero, no debemos olvidar por las que pasa quien ofrece este servicio, tan popular en la República Dominicana.
