Un grito lacerante

Cada vez que oigo “¡Prensa vendida!” siento un ¡trágame tierra! que sólo mitiga este terco compromiso esperanzador con el futuro. Pero cuando leo las mediocres notas sesgadas, prejuiciosas y sin gracia de ninguna índole, que “informan” sobre la concentración del Parque Independencia (que desde Manolo Tavárez y Caamaño no acogía tanta gente), como un minimizado mitin de “decenas” o “cientos” de personas, en mi simple condición de ciudadano no puedo evitar conceder la razón a ese grito lacerante que tintinea a millares en las redes, y recordar el pasado con amarga nostalgia.

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