Antidepresivo no refuerza tratamiento para dejar de fumar

Un estudio de Australia realizado en presos demuestra que agregar el antidepresivo nortriptilina a la terapia habitual para abandonar el hábito de fumar no aumenta la posibilidad de éxito en el largo plazo.

La depresión y otras enfermedades mentales generan la posibilidad de fumar, y el intento de dejar de fumar deprime el ánimo de la persona, lo que a la vez dificulta el tratamiento.

Estudios previos habían demostrado que los antidepresivos, incluida la nortriptilina, refuerzan el éxito en abandonar hábito. Y los presos son grandes fumadores, con alta incidencia de la depresión y otras enfermedades.

Pero el nuevo estudio halló que la nortriptilina (bajo la marca Aventyl) -que la FDA no aprobó para el tratamiento para dejar de fumar pero suele utilizarse para eso- no ayudó a los prisioneros a mantenerse sin fumar.

El cumplimiento del tratamiento fue un gran problema, según dijo la autora principal, Robyn Richmond, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Kensington.

Los presos que cumplían al tratamiento como se les indicaba por lo menos tres cuartas partes del tiempo estipulado eran mucho más propensos a dejar de fumar que los que no podían seguir el tratamiento, según indicó Richmond.

La especialista agregó que la población carcelaria estudiada tendía a migrar, lo que dificultó su control y seguimiento.

El estudio publicado en Addiction incluyó a 425 detenidos masculinos de las cárceles de Australia. Todos fumaban desde hacía unos 20 años y más de 23 cigarrillos por día. Casi tres cuartos habían tratado de dejar de fumar el año anterior.

Todos los participantes realizaron un tratamiento durante 10 semanas con parches de nicotina y dos sesiones de consejería conductual, más una píldora de nortriptilina o placebo.

El equipo registró el consumo de tabaco a los tres, seis y 12 meses del tratamiento con preguntas a los prisioneros y determinaciones directas de la exhalación de un derivado del tabaco, el monóxido de carbono.

A los tres meses, una cuarta parte de los prisioneros que había utilizado el antidepresivo logró dejar de fumar, comparado con el 16 por ciento del grupo control. Pero al año, la abstinencia había disminuido al 11 por ciento de ambos grupos.

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