Junto con la industria automotriz, el campo y la tecnología, el turismo es considerado un pilar en la economía de Córdoba. El crecimiento de plazas e infraestructura impulsa un sector que emplea a 120 mil personas, y quiere desestacionalizar la demanda.
Y no es para menos: genera 120 mil puestos de trabajo directos, –más del nueve por ciento de los empleados de la provincia–, mueve a siete millones de personas a lo largo del año y su peso dentro del producto bruto geográfico cordobés crece más del 10 por ciento anual desde 2003.
Como destino turístico, Córdoba tiene algunas características puntuales: recibe fundamentalmente turismo interno (los extranjeros son entre el cinco y siete por ciento), favorecida por la conectividad terrestre y, en menor medida, aérea; es amada por los visitantes de otras provincias y subestimada por los propios cordobeses (aunque en los últimos años y gracias a un trabajo estratégico desde los organismos turísticos, los locales que veranean en la provincia pasaron del 14 al 40 por ciento) y funciona todo el año, más allá del verano.
De hecho, según datos aproximados de la Agencia Córdoba Turismo, el 55 por ciento de los visitantes llega a la provincia entre noviembre y marzo, es decir, en época estival. El 45 por ciento restante viene durante el año, dato no menor.
“Hacer que el destino funcione todo el año no es fácil, por eso hay que dejar de trabajar por temporadas y empezar a pensar en productos. Esto es fundamental para definir la marca, romper estacionalidad y segmentar, porque no somos un monoproducto como las Cataratas, somos multiproducto”, indica Gustavo Santos, Presidente de la Agencia.
De esta manera Córdoba tiene mucho más para ofrecer: sierras, sol y ríos; ecoturismo; turismo aventura; minero; de museos; de festivales y fiestas populares; ruta de artesanos; turismo idiomático; religioso; académico; de pesca; cinegético; de gol; de estancias; gastronómico; deportivo; de compras; de reuniones y de salud.
Todos estos atractivos se distribuyen en áreas turísticas como Capital, Punilla, Mar Chiquita, el Norte Provincial, Sierra Chica, Noroeste, Traslasierras, Paravachasca, Calamuchita, Sierras del Sur y el Área Lagunas y Fortines.
Confirmando la fuerte impronta religiosa y folklórica de la provincia, dos de los productos –Turismo Religioso y Festivales y Fiestas Populares– están presentes en absolutamente todas las áreas del destino.
El Turismo de Reuniones es uno de los “casos exitosos de management”. En este rubro, Córdoba pegó un salto impresionante en los últimos años, y de ser el quinto destino del interior del país pasó a ser el primero, con 400 mil asistentes y más de 400 eventos en 2012. El año pasado, cada argentino que visitó la ciudad por este motivo gastó 638 pesos en promedio por día, y cada extranjero, 1.636. Con lo cual, el movimiento económico fue por más de 1.000 millones de pesos.
El de los festivales es otro de los productos que pisa fuerte en el turismo local (de hecho, es uno de los pocos presentes en todas las áreas de la provincia), y en este sentido, la apuesta por nuevos eventos es constante.
El Carnaval Cuartetero que el Gobierno organizó esta semana en el estadio Mario Kempes es un ejemplo: convocó a más de 60 mil personas en cada una de las tres noche, según la organización. Cifras gigantes si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el ya instaladísimo Festival de Jesús María convoca a unas 150 mil personas en 10 noches.
