Calidad de vida relacionada con la salud

Hay escepticismo al manejar el concepto “calidad de vida” como término científico por su uso indiscriminado en diversos campos. Este concepto se usó por primera vez a finales de 1960 durante la denominada “Investigación de la Asistencia Social Benéfica”. Entonces fue definida como la correlación existente entre un determinado nivel de vida objetivo, de un grupo de la población determinada y su correspondiente valoración subjetiva —satisfacción bienestar—. Calidad de vida relacionada con la salud —CVRS— se refiere específicamente a la salud de la persona y se usa para designar los resultados concretos en la valuación clínica y la toma de decisiones terapéuticas. El enfoque de este concepto se inició en Estados Unidos hace cerca de 40 años, por la confluencia de dos líneas de investigación: una, la de investigación clínica de la medición del estado funcional y otra, la de la investigación sicológica y bienestar de la salud mental. Como seres sociales nuestra salud depende sustancialmente de un intercambio interpersonal favorable en términos de recompensas materiales o emocionales. Por ello, las perspectivas sicológicas de la calidad de vida nos recuerda que la persona individual no es el objetivo exclusivo de la medicina. La salud en las poblaciones es también un objetivo. Se sabe, por la teoría de los sistemas, que ciertas características se hacen sólo visibles cuando miramos  el sistema completo más que a sus elementos aisladamente. Esto también es verdad para el estudio de la salud. No se puede entender plenamente los determinantes de la salud de las poblaciones por inferencia simple de la información obtenida de las personas, y esto desafía la limitada perspectiva individual que parece dominar la actual investigación de la calidad de vida. Las desigualdades sociales son un ejemplo que ilustra este argumento. La cuestión total y última, es que si se debe tratar a la persona, al organismo, como si fuera un todo, una unidad, cuando acaso la unidad de la vida humana es el grupo y no la persona.

Os refiero que la OMS, tras un largo proceso de reflexión ha propuesto un nuevo modelo relacional que sirve de base para la nueva Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud conocida comúnmente como CIF. La CIF consta de tres componentes esenciales. El primer componente, funciones corporales y estructuras corporales, tiene que ver con la fisiología y los elementos anatómicos, y es la ausencia o la alteración de los mismos lo que concebimos como “deficiencias en funciones y estructuras”. El segundo componente, actividad se refiere a la ejecución individual de tareas, y las limitaciones de la actividad son las dificultades que tiene la persona para realizarla. El tercer componente participación, se refiere al desenvolvimiento de las situaciones sociales y las restricciones en su incorporación en el ámbito social.

Os comento que los tres componentes están integrados bajo los términos “funcionamiento” y “discapacidad” y dependen tanto de la condición de salud, como de su interacción con los factores personales y ambientales. “Funcionamiento” como es el término genérico que incluye función, actividad y participación, indicando los aspectos positivos de esta interacción. Por el contrario, “discapacidad” es el término que incluye deficiencias, limitaciones y restricciones e indica los aspectos negativos de la interacción entre el individuo (con una condición de salud) y sus factores contextuales (factores ambientales y personales).

TRES APOSTILLAS. La investigación de la CVRS y su práctica —consideradas como un tipo particular de innovación médica— constituyen el movimiento social más exitoso dentro de la medicina, si bien la parte buena de la investigación de la calidad de vida es su creciente reconocimiento, su disponibilidad de fondos y sus impresionantes logros en términos de optimización de los cuidados de los pacientes, su parte mala es la carencia de creatividad y sus bajos niveles de razonamiento teórico e innovación metodológica. Existen diferentes desconexiones entre el discurso filosófico de la CVRS, los estudios sociológicos de la vida de los enfermos y los aspectos técnicos sicométricos de la medición. El enfoque clínico de la medición de la CVRS ha obscurecido el auténtico sentido del tema para la filosofía de la ciencia. Inicialmente la medición se orientó a conocer la calidad de vida del enfermo por oposición a la de los profesionales sanitarios; esto es saber en qué medida coinciden o se oponen a ambas percepciones. Desde esta óptica el concepto de CVRS es subjetivo y resulta difícil de expresar como cantidad. SALUD Y SALUDOS.

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