Meditabundo: Lealtad a la Doctrina Duartiana

El conjunto de fenómenos conocidos y conocibles y lo que se adquiere por la experiencia nos motiva a tomar las cosas en su aspecto más favorable, a confiar en el porvenir y a la fidelidad hacia el Decálogo Duartiano. En la política los miembros de los partidos en el poder tienen el deber de lealtad hacia los principios ideológicos y pragmáticos del fundador de la República.
 
Cuando el señor Presidente de la República, licenciado Danilo Medina firma con los miembros del gabinete el Código de Ética, sentimos un fuerte llamado a estar meditabundo en armonía con la realidad, recibirla como es realmente, pensamos: se comienza a dar vida a la honestidad Duartiana con el erario.
 
Es el ejemplo a seguir, con optimismo esperamos que renazca la doctrina constitucionalista Duartiana, que ejerció la supremacía de las leyes por encima de la codicia.
 
Que se descontinúe la violación a la Constitución y leyes.
 
Todo lo que ha dicho en este Bicentenario del nacimiento del patricio, se practique y no sea como sentencia Pablo VI. “Andan hacia adelante con las palabras y hacia atrás con los hechos”.
 
Que sea realidad el cambio. Los maestros filósofos griegos hablaron de Metanoeim: cambiar de idea. El cambio esperado por los dominicanos es la honestidad administrativa. La forma de asignar obras es una realidad bienhechora hacia el bien común. Así se hace patria.
 
Observamos que lo prometido se va cumpliendo, esto es cambio, hay unidad entre pensamiento, palabra y acción. Se aplica el ideal Duartiano: “Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”. Y el Boschista: ir al poder para servir.
 
Que sea para siempre el Duarte vivo y todos tracemos el rumbo de la patria libre, sana, aferrados al sagrado deber de practicar el noble ideal de Juan Pablo Duarte. La fidelidad del Decálogo es ser uno con la patria.
 
Nuestros invitados de hoy: Homero. “El distintivo de la sabiduría es leer correctamente el presente y avanzar con la ocasión.
 
Henrik Ibsen. “Nada puedes ser más amargo que no ser comprendido”.
 
El autor es vicealmirante retirado de la Marina de Guerra.

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