Los diputados ahora están expresando al pueblo que entregaron la riqueza en una actitud vergonzosa de su débil personalidad, cuando aprobaron sin leer entregar el oro a la Barrick Gold. No convence que fueron engañados, hubo científicas advertencias. No hicieron caso. Sabían lo que hacían. La verdadera dignidad exige otra reacción ante el reclamo justo del pueblo, no volver a mentir. Eso es moral hipócrita. ¿Por qué obedecieron? Sumisos se inclinaron ante poder frena poder.
Estamos en manos de varones, disposición de la materia y la apariencia. El hombre es un estado de las fuerzas interiores y de las facultades más elevadas del ser, que vive en armonía con la naturaleza, actuando de acuerdo con la razón.
Qué lastimoso, están eludiendo su débil moral y se inclinan solicitando que otro camine el sendero tortuoso creado por ellos. Eso no es conducta sana. Sencillamente es total ausencia del conjunto de cualidades síquicas y afectivas que condicionan la conducta de cada individuo, distinguiéndoles de los demás. Individual moral, especialmente definida por la energía de la voluntad: Un hombre de carácter.
La palabra carácter me detuvo el bolígrafo, meditabundo volví al tiempo retrospectivo. Cannes, Francia, 1953. Leyendo en la biblioteca del ingeniero Don Félix Benítez Rexach, en su villa Baggatelle, la historia de Roma. Concentrado en la fortaleza del carácter romano, bien recuerdo este episodio: Porcena rey etrusco sitió la ciudad de las siete colinas, Roma, debido a los planes de Tarquino, el joven patricio Mucio Escévola se impulsó a matar al enemigo de su amada patria. Oculto sale de Roma y cruzó las fuerzas enemigas y llegó al campamento del rey. En la oscuridad ve a Porcena dormido.
Y le da muerte. Seguida se da cuenta que no es el rey, es el lugarteniente. Lo agarran y lo presentan al rey. Se niega a contestar el interrogatorio. Nada de hablar. Frente a él hay un brasero ardiendo. Porcena y la guardia se asombran. Escévola metió la mano derecha a las llamas, permanece inmutable hasta que se quemó por completo.
Mientras su mano ardía le dijo al rey estupefacto. Que castigaba a su mano por haber fallado en su decisión de matarlo. Porcena y sus guardias están más que hipnotizados ante el inmenso valor moral. Escévola le presenta el muñon como un carbón a Porcena y le dijo: 300 jóvenes romanos están listo a iniciar la acción que él había fracasado. Porcena ante tanto valor heroico y temiendo la advertencia, decide retirarse de la Roma sitiada y ofreció la paz.
¿Qué sucede, muestra el accionar político dominicano? Sabemos el lugar bajo de la educación que no puede formar el carácter y por eso carece totalmente de valor. Y está en la propensión del ser humano a engañarse a sí mismo es inmensamente más grande que la posibilidad de engañar a otros. Esto indica que no debemos juzgar al otro por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
Como dijimos al principio estamos en un escenario de varones, es realidad la falta de conocerse a sí mismo, del autoconocimiento. Esto nos presenta a Gandhi: “No reconocer los propios errores significa volver a repetirlos y cometer el pecado añadido de encubrirlos. Es asombroso comprender hasta qué punto es capaz el ser humano de engañarse a sí mismo. Quien sigue el camino de la verdad no tropieza”.
El dominicano está viviendo el mal del contrato con la Barrick Gold y no debe callar. A un pueblo se le puede quitar la buena calidad de vida, no su voluntad. Nunca entrega la bandera de su dignidad.
El autor es vicealmirante retirado de la Marina de Guerra.
