Ginebra, Suiza.- “La comunidad internacional debe escuchar el llamado del presidente Michael Martelli en cuanto a que su apoyo a la nación haitiana se exprese a través del Estado. No es posible que se inviertan miles de millones de dólares a través de la sociedad civil cuando el Estado haitiano está ávido de recursos para consolidar su institucionalidad e invertir en infraestructuras para el desarrollo de su gente y su futuro”.
En estos términos se pronunció José Ricardo Taveras, director general de Migración, al intervenir ante el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial de las Naciones Unidas (CERD), en defensa de la República Dominicana, en ocasión del examen de los informes XIII y XIV y en respuesta a una serie de imputaciones de racismo contra el país, las cuales calificó de inaceptables.
Taveras alertó a los miembros del CERD a recibir con cuidado las denuncias de algunas organizaciones de sociedad civil en las que se hacen acusaciones temerarias contra el país y los instó a comprender que en torno al problema haitiano, no todas las organizaciones de sociedad civil están bien inspiradas, toda vez que el manejo de cuantiosos recursos provenientes de ayudas internacionales, que al dejar de ir al Estado haitiano van a las ONG, es de comprenderse que se conviertan más en grupos de elevados intereses, que dramatizan abusivamente sobre el mismo para mantener el acceso a fuentes de financiamiento, crucificando de este modo la imagen del pueblo y el gobierno dominicanos, principales donantes de Haití.
Al intervenir en nombre de la misión del Estado dominicano, el director de Migración negó las acusaciones de que en República Dominicana existan prácticas generalizadas de racismo y un sentimiento anti-haitiano, como se asumió en el informe de la relatoría del Comité, lamentando que se llegara al exceso de asumir la existencia de una supuesta resistencia social generalizada a la presencia haitiana, citando como: “Una de las huellas más elocuentes de dicha política … la persistencia de la autodefinición de los dominicanos como indio claro o indio oscuro, en vano esfuerzo por negar su africanidad.”
La delegación dominicana exigió que se estudie nuestra realidad de manera justa: “En nuestra cultura y códigos de comunicación, propios de una sociedad de integración total de razas, que nos hace tan diversos como integrados en la pigmentación de nuestra piel y nuestros rasgos, escenario propio para el enriquecimiento del lenguaje y la diversificación de modos de definir los matices de nuestra identidad de fusión multicolor”.
Respecto al tema de la nacionalidad, quedó claro que República Dominicana al igual que otro Estado del mundo, tiene facultad para adjudicar o no una nacionalidad extranjera distinta a la suya a algún ciudadano, pero por argumento en contrario, sí tiene la calidad y la capacidad de acuerdo a sus leyes de establecer quién es extranjero en nuestro país, al tener la plena discreción de establecer quién es dominicano.
Varios miembros del CERD, al intervenir, reconocieron el reclamo de la República Dominicana, al reivindicar que la cuestión de determinar la nacionalidad y sus políticas migratorias son de dominio reservado de los estados. La misión dominicana por su parte aclaró que nuestro estatuto de nacionalidad no contraviene en nada el orden jurídico internacional y estableció el hecho de que el mismo se aplica conforme a nuestro estado de derecho.
Taveras Blanco rechazó que se esté enrostrando aún a nuestro país la matanza de 1937, como modo de fundamentar un supuesto antihaitianismo entre los dominicanos. “Si partimos de que se nos van a reclamar esos hechos acontecidos hace 75 años a esta altura de los tiempos, … entonces el mundo debe abrir todas las heridas causadas por los desatinos del pasado y no solo la nuestra. Los pueblos no pueden pagar eternamente los desatinos de aquellos que conculcaron su libertad y fundaron su poder en el derramamiento de sangre.”
Miembros del Comité destacaron que reconocen avances significativos de República Dominicana en el campo de los derechos humanos y educación, expresando comprensión por las circunstancias especiales en que se producen los mismos.
La delegación dominicana estuvo integrada, además, por la embajadora Radhis Abreu de Polanco, los senadores Francis Vargas y Dionis Sánchez y por el Ministerio de Educación, Vernon Cabrera, entre otros.