Brawn se busca enemigos en Mercedes a marchas forzadas. La situación del director del equipo no es la ideal desde la entrada de Lauda y Wolff como accionistas y la reestructuración que -en general- ha sufrido la cúpula del equipo en los últimos meses, y ahora su futuro en el equipo se vuelve cada vez más incierto… Aunque el peso de las decisiones que se toman desde el muro sigue estando en él, ahora debe rendir cuentas ante la facción alemana de la escudería y ésta no parece estar muy contenta con la estrategia adoptada en el Gran Premio de Malasia.
El origen de todo está en la carrera de ayer en Sepang, en una situación bastante similar a la que se presentó en Red Bull. Cuando faltaban apenas unas vueltas para finalizar el gran premio, Nico Rosberg rodaba en cuarta posición justo por detrás de su compañero Lewis Hamilton y con bastante mejor ritmo que el inglés, por lo que pidió al equipo en reiteradas ocasiones que le dejaran adelantarle. Sin embargo, la respuesta fue rotundamente negativa; por lo que el alemán no tuvo más remedio que obedecer órdenes y resignarse a quedar fuera del podio, aunque -eso sí- dejando un recadito: «Acordaos de esto».
Comparado con la guerra civil desatada en Red Bull, la cosa se resolvió sin mayor incidentes: con Rosberg aceptando que ayer tocaba trabajar para el equipo y Hamilton reconociendo que era su compañero el que merecía ocupar el tercer escalón. Pero en una parte de Mercedes no ha gustado mucho la decisión de Brawn de impedir que el piloto germano adelantase a su compañero. Así lo reconoció uno de los directivos de la escudería, Niki Lauda, quien ha dejado entrever que piensa oponerse al hecho de que Lewis obtenga un trato especial.
Desde un punto de vista deportivo, estuvo mal. Deberían haberle dejado pasar. Necesitamos hablar con Ross, si ésta es la estrategia que se va a seguir a partir de ahora…
Como Lauda, en una línea similar se expresó el otro peso pesado de Mercedes, Toto Wolff, que comparte la opinión de que deberían haber dejado que Nico luchase por la tercera posición.
Desde el punto de vista deportivo, no es lo que queremos ver.
Lo cierto es que no ha debido contribuir mucho a calmar los ánimos el hecho de que Brawn intentase maquillar su decisión de privilegiar a Hamilton bajo otras excusas, como decir que Rosberg debía mantener la posición porque tenía poco combustible. De hecho, el propio piloto alemán ha negado posteriormente que eso fuera cierto.
No tenía que ahorrar combustible. Todo estaba bien. Me sentaré con Ross para volver a pensar si realmente fue la decisión correcta.
No sé si hubiera podido con los Red Bull, pero me sentía bien en ese momento. Me hubiera gustado ver hasta dónde podría haber llegado.
Aunque todo ha intentado resolverse de forma pacífica y -por suerte para ellos- la atención ha sido desviada por la polémica en Red Bull, esto podría ser el anuncio de un enfrentamiento anglo-germano en el seno de Mercedes, en el cual -casi con seguridad- Brawn sería el peor parado.
