Villa Riva, Duarte.- Arrozales diezmados y frecuentes abortos en distintos animales es el nuevo fracaso al que se enfrentan los productores agrícolas del las poblaciones del Bajo Yuna, donde las plantaciones están muriendo pese a ser irrigadas con suficiente agua y recibir el cuidado apropiado para ese cultivo.
Las causas que han motivado la aniquilación de los cultivos son investigadas por la Federación Agrícola, Lázaro Durán, de Ceiba de Los Pájaros, quienes de antemano presumen que se debe a la contaminación de las aguas del Yuna, generada por la explotación de la mina de oro de Pueblo Viejo, Cotuí, por la empresa Barrick Gold.
Mientras los parceleros analizan esta probabilidad, el padre Alonzo Del Orbe Méndez, de la Parroquia San Antonio de Padua, Villa Riva, sostuvo que podría deberse al uso indiscriminado de pesticidas, que al ser arrastrados por las lluvias producen daños a los cultivos.
Igualmente, los frecuentes abortos en el ganado se atribuyen al consumo de las aguas del Yuna, así como enfermedades de la piel, principalmente en niños que chapucean en los canales de riegos.
“El río Yuna, que se alimenta de los ríos de la parte alta, sirve de regadío a la plantación de arroz; entonces esos cultivos, así como reciben agua, la devuelven al río contaminada, donde han desaparecido especies y hay gente que pese a saberlo siguen bañándose allí, lo que produce enfermedades de la piel”, afirma el sacerdote.
Ramón Danilo Díaz, vicepresidente de la Federación Agrícola, explicó que tienen problemas con los cultivos desde hace más de un año, situación que antes no confrontaban, por lo que consideran que se debe a la Barrick Gold.
“Hemos solicitado ayuda por vía del Ministerio de la Agricultura, pero ahora es que vamos a dar los pasos de lugar, porque nos está afectando más”, argumentó el agricultor.
También se quejó Danilo Díaz de la negativa del Banco Agrícola a suministrar los créditos a productores que han perdido sus cosechas y porque tienen deudas pendientes con esa entidad y la banca privada le cobra tasas muy altas.
El vicepresidente de los agricultores de esa región considera que el dragado que lleva a cabo el Instituto Agrario Dominicano (IAD), en un tramo del Yuna, para mitigar las crecidas, puede ayudar; pero existe un estudio de hace 30 años que plantea una mejor solución.
Dicha investigación sugiere la construcción de un canal paralelo al río, que iría por toda la orilla de la loma, desde Boca de Sevico, en Cotuí, hasta Barracota. “Se trata de un proyecto que cuesta mucho dinero; pero cuando hay inundaciones son más los millones que se pierden, porque acaba con todas las cosechas. Esa es la mejor solución para resolver el desborde del Yuna”, concluye.
