El director adjunto de Gobernanza Pública y Desarrollo Territorial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Mario Marcel, aseguró que es importante asegurar consistencia, continuidad y pragmatismo en el proceso de reforma de la Administración Pública en la República Dominicana, “afirmando lo esencial antes de absorber modas administrativas, adoptadas a partir de conveniencias políticas”.
En este sentido, Marcel resaltó la importancia de la Ley sobre Función Pública, que crea un órgano rector del servicio público, con autoridad técnica y responsabilidad política, establece un sistema de carrera administrativa, basada en el mérito para el acceso, permanencia y promoción, así como los sistemas de evaluación y capacitación, orientados a asegurar las competencias requeridas para la gestión pública.
El experto chileno disertó ayer en el seminario internacional sobre la Ley de Función Pública, organizado por el Ministerio de Administración Pública (MAP), en el marco de la 1ra Feria de Administración Pública y Sociedad Civil, auspiciada también por el Movimiento Participación Ciudadana.
En su intervención, Marcel explicó las tendencias actuales de la Nueva Gerencia Pública, surgida, según dijo en un contexto de estabilidad económica y cambio social, pero que luego de la crisis económica internacional desatada partir de 2008, la situación en los países desarrollados ha cambiado profundamente, con necesidades de ajuste fiscal que han demandado cambios bruscos de política y centralización de decisiones, que han ido acompañados de otras transformaciones en el entorno de la administración pública.
Sobre ese tema, el representante de la OCDE destacó que, contrario a lo que muchos piensan, el desarrollo está asociado a una expansión de la acción del Estado y no a una reducción del mismo, debido a que se incrementa la complejidad de las relaciones económicas y sociales, que deben ser reguladas.
Asimismo, Mario Marcel citó entre los desafíos de la reforma del Estado en América Latina y el Caribe, en general, y en República Dominicana en particular, que la brecha entre recursos y necesidades es sustancialmente mayor, con naciones que enfrentan los retos de la modernidad con Estados preburócráticos.
Además, mencionó la estrechez de la base tributaria, la dependencia de los recursos naturales, así como el clientelismo y presidencialismo exacerbado que genera una mayor volatilidad de recursos y prioridades y erosionan la confianza de la ciudadanía.
